Poza Rica, Ver.- Padres de familia quienes tienen a sus alumnos en clases de catecismo, misma que son recibidas en la Iglesia de la Lupita, se han quejado por los maltratos, así cómo por los cobros excesivos al momento de recibir un servicio.
En este caso, por temor a alguna represalia, los padres de familia prefieren mantenerse en el anonimato, mientras tanto mencionaron que la prepotencia es una de las características de esas personas, además que dentro de las iglesias de la Tajín y Camacho cobran altas cuotas, pero hasta el momento no han tomado cartas en el asunto, asimismo mencionaron que esto ocurrió hace algunas semanas.
Uno de los afectados mencionó que en meses pasados recibió un trato déspota y grosero por parte del padre de la Nuestra Señora de Guadalupe, José del Carmen Sánchez y Gándara cuando le solicitó información sobre la comunión de uno de sus hijos. Al recibir esa mala atención, decidió ir con el cura Lázaro Santiago de la iglesia María Inmaculada, ubicada en la colonia Tajín. Pero también sufrió lo mismo, y hasta las catequistas le pidieron tarifas de 100 pesos con argumentos de que serán destinados para el mantenimiento del recinto religioso, otros 50 pesos para cubrir el seguro del sacerdote, después que 30 pesos para otros gastos, «y así se la llevan, cobran por todo». Se trata de las señoras a quienes sólo identifican como Neftalí y Guadalupe.
Las acusan de exigir cobros para impermeabilizar el templo cuando el ayuntamiento les donó esos materiales. Además exigen despensas que deben llevar los días ocho de cada mes, todos los católicos de las colonias Tajín, Morelos, Las Granjas y 5 de Mayo Vieja, en beneficio del padre Lázaro Santiago.
«Se hacen ver que los donativos no son obligatorios, pero si te piden para todo, en este caso les dicen que no es indispensable, pero nos apuntan en una lista donde aparecen los nombres de nuestros hijos, y nos comentan que ahí se darán cuenta quién apoya y quién no, y eso nos da a entender que no es un donativo que sale de nosotros, prácticamente nos lo exigen», reprochó la agraviada.
