La celebración del Día del Niño Perdido tuvo la particularidad de adaptarse a la principal actividad en la región: la citricultura.
Foto La Opinión – Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Como cada año, este 7 diciembre infantes de distintas edades participaron con emoción en la festividad del Día del Niño Perdido, en la que salieron a relucir carritos artesanales con sus respectivas velitas. Este año la creatividad tuvo una característica particular de esta región citrícola, pues salieron a relucir pequeños camiones cargados con naranjas reales, lo que resultó un atractivo más.
El parque “María Consuelo Saucedo Rangel” del ejido Pueblo Nuevo fue escenario de un vistoso festival organizado por las escuelas Alejandría y Rómulo Bache Azuara, que incluyó una serie de villancicos de la temporada. Luego de la participación de alumnos y maestros, se dio paso al encendido de cientos de velas que fueron colocadas en las aceras, y otras sobre los carritos artesanales.
El encendido de velas, según la tradición, es para remembrar el pasaje bíblico que señala el momento cuando Jesús, a la edad de 12 años se habría extraviado en un templo cuando viajaba con sus padres a Jerusalén a las fiestas de Pascuas.


