Álamo Temapache, Ver., La edición número cuarenta de la tradicional Carrera del Colotero fue la última que de manera ininterrumpida pudieron disfrutar los habitantes del municipio y la región, evento social que se hizo deportivo y que forma parte de los festejos de la Feria de la Naranja que este año no pudo realizarse por el confinamiento obligado por el Covid-19.
Sin duda, este evento es considerado la tradición más auténtica del municipio; es una de las carreras más extenuantes en las que se puede participar, el desgaste físico que realizan los corredores es impresionante, pues no sólo se debe soportar los 70 kilogramos de peso sobre la espalda y completar el recorrido, sino también, la temperatura de la época que va por encima de los 38 grados centígrados pues la competencia se desarrolla a finales del mes de abril y principios del mes de mayo.
Según datos, originalmente esta competencia se iniciaba pasando el Puente del Ídolo y se corría por la antigua carretera Álamo-Tihuatlán, hasta los terrenos donde se ubicará la Feria de la Naranja, lo que significaba trasladar a la espalda el colote con la naranjas por 4 kilómetros.
Actualmente la distancia se ha acortado, y el peso del colote también, pero el tramo resulta de 2.5 kms, lo que es todo un reto y requiere de una condición especial, que solo los trabajadores del corte de naranja tienen.
Aunque algunas versiones podrían diferir según su memoria, oficialmente se tiene como registro que la Carrera del Colotero, tuvo sus inicios en 1979, hace 41 años y su promotor o iniciador lo fue el difunto Octavio Ortiz Álvarez, quien fue un gran organizador de actividades sociales en el ejido El Ídolo.
La carrera partió con veinticinco corredores a los terrenos de la feria que se ubicaron donde está actualmente el templo Mormón, el primer lugar se ganó mil pesos, el segundo quinientos y el tercero, doscientos cincuenta pesos.
Se le llama Carrera del Colotero, por el mote de sus participantes, ya que a los cortadores de naranja se les da ese nombre, el colote es un canasto cilíndrico de un diámetro de unos setenta y cinco centímetros aproximadamente y de una altura similar, en la parte inferior el diámetro del canasto es de cuarenta centímetros, y debido a que es el instrumento básico para la recolección de la naranja, derivado del instrumento, se le dio el nombre a los trabajadores de esta actividad como coloteros.
Como en toda carrera o evento deportivo hay premios, en esta no hay excepción, pero hay que reconocer que no son tan significativos y que, si los trabajadores participan en ella, es más por entusiasmo que por los obsequios que obtienen, pues los mayores premios que han recibido los primeros lugares, no sobrepasan de cinco mil pesos, lo que para una tradición cultural tan importante, no significa gran cosa.
El Colotero es la figura emblemática de este Municipio, es un símbolo cultural que identifica al alamense, este elemento de identidad y pertenencia, representa al esforzado hombre de la región que con el fruto de su esfuerzo se gana el pan de cada día, pero también simbólicamente identifica la pujanza de Álamo como pueblo citricultor, pues con sus 60,000 hectáreas sembradas de naranja, es el primer municipio productor de cítricos de la República Mexicana.
La monumental esfinge, que se ubica en la entrada de la ciudad da fe de ello. vale la pena mencionar, que este símbolo se ha ido fortaleciendo con el transcurso de los años, pues desde que se tuvo la idea de la primera Carrera del Colotero, se fueron agregando elementos que fueron enraizando este símbolo que hoy resulta emblemático.
Por ejemplo en la Feria de la Naranja de 1999, se presentaron los primeros Coloteros hechos en papel maché, fueron elaborados por la artista Esperanza Castro Gutiérrez, pariente de la familia Monroy Gutiérrez de esta ciudad, apoyada por la maestra Marisela Carballo a petición de José Gabriel Gómez Corrales, entonces director de Casa de Cultura.
