Hoy se despide una figura emblemática de Tecolutla.
Por: Mónica Tejeda Hernández
Tecolutla, Ver. – Hay historias que merecen ser contadas porque detrás de ellas existen años de esfuerzo, perseverancia y, sobre todo, un profundo amor por la tierra. La de Carmen Belém Lihaut Sequera fue una de ellas.
La madrugada de este viernes 14 de agosto, en su amada Tecolutla, Veracruz, Carmen Belém partió dejando tras de sí una historia de lucha, trabajo y amor por el campo veracruzano, pero también un legado que permanecerá en las tierras que durante tantos años cuidó y en las personas a quienes compartió sus conocimientos.
Su trayectoria quedó plasmada en el libro Historias que Llenan de Orgullo, editado por el Gobierno del Estado de Veracruz, donde fue reconocida como una de las mujeres cuya vida, esfuerzo y compromiso representaron un ejemplo para su comunidad y para todo Veracruz.
Carmen Belém, licenciada en Administración de Empresas Turísticas, dedicó buena parte de su vida a la producción de coco en Tecolutla. Para ella, el cultivo de esta palma no representaba únicamente una actividad económica: era una forma de vida, una tradición y una posibilidad de bienestar para las familias de la región.
Cuando el Amarillamiento Letal del Cocotero devastó numerosas plantaciones y puso en riesgo el futuro de este cultivo en las costas del Golfo de México, Carmen Belém decidió no rendirse.
Participó en el traslado de las primeras 20 mil plantas de coco a Tecolutla y emprendió una incansable búsqueda de variedades tolerantes a la enfermedad. Su esfuerzo la llevó a establecer nuevas plantaciones, a experimentar con el cultivo del coco del Pacífico en la costa veracruzana y a buscar capacitación especializada para perfeccionar los procesos de germinación.
También se dedicó a seleccionar semillas que consideraba prometedoras, con la esperanza de que pudieran convertirse en nuevas oportunidades para otros productores del estado.
Su visión iba más allá de sembrar y cosechar.
Carmen Belém hablaba de darle valor agregado al coco, de aprovechar sus derivados y de demostrar que una hectárea de este cultivo podía convertirse en una fuente importante de ingresos para una familia durante muchos años.
Sabía que una palma podía vivir hasta ocho décadas y que, con dedicación y constancia, podía convertirse en patrimonio para varias generaciones.
Su lucha no siempre fue sencilla. En ocasiones enfrentó la apatía de algunos productores y las dificultades propias del campo. Sin embargo, encontró fortaleza en las familias veracruzanas que también creyeron en el coco y continuó impulsando su cultivo, convencida de que los frutos del esfuerzo podían traducirse en bienestar económico para las comunidades.
Por eso, el reconocimiento que recibió al formar parte de Historias que Llenan de Orgullo adquiere hoy un significado todavía más profundo.
Porque Carmen Belém ya no está físicamente para continuar hablando de sus palmas, de sus semillas y de sus proyectos, pero su legado permanece.
Permanece en cada plantación que ayudó a recuperar, en cada productor al que orientó, en cada semilla que seleccionó y en cada persona que aprendió de su experiencia.
Su historia quedó escrita en un libro, pero también quedó sembrada en la tierra de Tecolutla.
Carmen Belém Lihaut Sequera fue una mujer que decidió creer en su tierra cuando parecía difícil hacerlo. Y al hacerlo, dejó una huella que no termina con su partida.
Este viernes, Tecolutla despide a una de sus grandes impulsoras del cultivo del coco, a una mujer que hizo de su trabajo una causa y de su causa un legado.
Su cuerpo será velado en su domicilio, ubicado en calle Emiliano Zapata número 16, colonia Cándido Aguilar, en Tecolutla, Veracruz, donde se llevará a cabo una misa de cuerpo presente.
Hoy, ante su partida, queda el recuerdo de una mujer que sembró mucho más que palmas de coco: sembró esperanza, conocimiento, perseverancia y futuro para Veracruz.
Descanse en paz, Carmen Belém Lihaut Sequera. Su historia, esa que llenó de orgullo a Veracruz, seguirá viva.
