Los huachicoleros son empresarios del sector petrolero, no son aquellos de una imagen de empistolados, así no operan, ellos ponen tarifas para impedir que se dé más barato el producto, afirmó la periodista independiente Ana Lilia Pérez.
Además, a los otros empresarios que no querían entrar en el negocio se les cobra derecho de piso, negocio en el cual se han visto involucrados varios cárteles del crimen, incluso aquellos que las autoridades afirman que ya no operan.
En su libro “Mares de cocaína”, Ana Lilia Pérez identifica barcos dentro del sector petrolero, porque son los que tienen mayor acceso en las aduanas y una revisión es más difícil, ya que implica dinero y no se pueden detener.
Por otro lado, reprobó que existan políticos con una posición descarada y cínica en este asunto, cuando es un tema de seguridad nacional, pero el gran problema es que el dinero de la ordeña pagó cientos de campañas políticas.
Ana Lilia ha tenido que vivir en exilio por sus publicaciones, además los funcionarios del sector petrolero le ponían trabas y tuvo que padecer por los intereses porque no querían que se hiciera nada de este tema.
Sobre el tema del “combate al huachicol” dijo que aunque es la primera vez que se reconoce que el problema no está fuera de Pemex y se entiende la lógica de cómo opera, se tiene que actuar de manera más pronta en desmantelar la estructura criminal dentro de Petróleos Mexicanos.
“Estamos viendo que el control se tiene dentro, no puedes pretender que la gente que te ha estado robando, saboteando y matando a la empresa todo el tiempo (se detenga) solo con que le digas ya no robes”, apuntó.
“Estos son negocios, creo que se debe hacer una evaluación, hay todas las herramientas, así como se investigó a la disidencia del estado, el estado tiene todas las herramientas para hacer la investigación”.
Ante la pregunta de que si existe el poder del estado para hacerlo, expuso que en años anteriores se realizaban auditorías internas para investigar a parientes de líderes, pues había choferes de pipa que tenían mansiones.
Un caso en el norte del país, donde se les investigó y el auditor corroboró que tenían las mansiones cuando ganaban apenas 8 mil pesos, pero se cerraba el caso y no quedaba solo ahí, además corrían al auditor por meterse donde no debía, reveló.
Afirmó que la fuerza del estado sí es capaz de romper todas las aristas, pero si se tiene el enemigo en casa, lo sacas primero.
“El despliegue, (cerrar) los ductos es algo lógico, necesitas desactivar esas conexiones permanentes, (sino) van a seguir surtiendo los depósitos clandestinos, eso es cierto, es algo técnico, se hace una corrida de diablo, para identificar y sellar y empaquetar el ducto”, explicó.
Sin embargo, falta enfocarse a la gente de adentro que opera en plantas y terminales, quienes participan en eso, tiene que acelerar la investigación.
En su libro la periodista revela toda la estructura de cómo el crimen organizado se ha apoderado de Pemex, “están los documentos con nombre y apellido de la corrupción, nadie ha refutado datos.
El estado tiene todas las herramientas para identificar a los responsables, mientras no se detengan no vas a avanzar”.
