Balance ciudadano reprueba a alcaldesa

La mayoría de las Diez Propuestas de campaña quedaron inconclusas o sin resultados visibles, según el escrutinio social.

Hipólito Moreno Tapia

Álamo, Ver.- A escasos cinco meses y medio de concluir el periodo de gobierno 2022‑2025, la administración encabezada por Blanca Lilia Arrieta Pardo se encuentra bajo la lupa por el incumplimiento generalizado de las Diez Propuestas clave que presentó como candidata de Morena en 2021.

Ante una ciudadanía con expectativas elevadas —ya que la administración municipal coincidió en el lineamiento político con el gobierno federal de López Obrador y el estatal de Cuitláhuac García—, el balance es desalentador, ya que la mayoría de los compromisos quedaron sin cumplir.

Las propuestas, incorporadas al Plan Municipal de Desarrollo, fueron:

  1. Ampliación del Hospital General y fortalecimiento de los servicios de salud;

  2. Construcción de un albergue para familiares de pacientes;

  3. Guardería infantil gratuita para madres trabajadoras;

  4. Mejora y ampliación de la infraestructura educativa;

  5. Rehabilitación y ampliación de vías y carreteras, especialmente la federal 127;

  6. Rescate y tecnificación de la citricultura;

  7. Impulso al desarrollo apícola;

  8. Política de agua sustentable, alineada con la Agenda 20-30;

  9. Acciones de restauración ambiental para mitigar efectos del cambio climático, y

  10. Fomento a la unidad social y participación ciudadana, enfatizando la integración comunitaria como motor del desarrollo.

Las que definitivamente quedaron en el olvido fueron: la ampliación del Hospital General; la construcción de un albergue; la guardería infantil; las acciones de restauración ambiental y el rescate y tecnificación de la citricultura.

En educación se reconoce el arribo de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez, pero su implementación continúa de forma parcial y limitada, pues se ha generado polémica debido a que la alcaldesa se ha empecinado en establecer el plantel en un terreno lejano.

En infraestructura, las obras en caminos fueron limitadas y varias comunidades se manifestaron para exigir el cumplimiento de los compromisos, mientras que el rescate del tramo municipal de la carretera federal 127 no ha sido concluido.

En el campo, no se realizó la tecnificación de la citricultura ni se logró la gestión de la prometida planta empacadora. El impulso a la apicultura y los proyectos para garantizar agua sustentable apenas presentan avances parciales. Las acciones ambientales fueron aisladas y sin impacto significativo, y el fomento a la participación social no trascendió en la percepción de la comunidad.

Inclusive, durante la pasada campaña electoral, todos los candidatos, excepto Dagoberto Hernández Martínez, del PT, coincidieron en señalar que Arrieta no cumplió con su programa.

José Roberto Arenas Martínez, presidente municipal electo, fue crítico al señalar que la administración saliente no alcanzó las expectativas, y el exaspirante José Luis Batalla Hernández fue aún más contundente al afirmar que el municipio “cayó en un bache” durante cuatro años.

Con poco tiempo restante y sin haber podido cumplir los ejes rectores de las diez propuestas de campaña, la alcaldesa se prepara para entregar la administración con un listado de “otros logros” a presentar en su informe de gobierno en diciembre. Busca decir adiós con la frente en alto, pero con el llamado “Orgullo Huasteco” magullado.