¿Cómo lucirán los gamers en 20 años? Un nuevo estudio se ha propuesto responder a esta pregunta considerando el deterioro de salud que pueden sufrir los adictos a los videojuegos tras largos años frente a una pantalla y una consola.
El estudio, financiado por el casino virtual OnlineCasine.ca y basado en fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa la magnitud del daño en un personaje ficticio llamado Michael, y el resultado ha sido perturbador para muchos.
La investigación señala que un gamer promedio invierte aproximadamente seis horas a la semana jugando videojuegos, si bien existen casos más críticos donde los jugadores pasan muchas más horas al día frente a la pantalla.
Pérdida del cabello, úlceras en los dedos, una postura jorobada, fativa visual, obesidad y hasta deformaciones en la cabeza son algunas de las consecuencias que podrían sufrir los adictos a los videojuegos si descuidan su salud y se exceden en esta práctica.
Tal es el caso de Michael, que tras 20 años de pasar la mayor parte del tiempo sumido en los videojuegos luce de esta manera:

El deterioro de Michael
El análisis revela que la piel de Michael se ha vuelto pálida debido a la falta de vitamina B-12, una consecuencia la ausencia de exposición al sol, lo que también derivó en la falta de vitamina D y la consecuente pérdida del cabello.
Por otra parte, su espalda se ha encorvado por mantener malas posturas jugando demasiado tiempo, su cabeza sufrió deformaciones debido al uso excesivo de audífonos.

Las orejas peludas son otra de las consecuencias, ya que se trata de un mecanismo de defensa de su cuerpo para intentar protegerlo de la suciedad a la que se expone por la falta de circulación de aire y la acumulación de basura a su alrededor.
Asimismo, los dedos de Michael se han vuelto rígidos y con ampollas, un trastorno llamado onicólisis producido por un traumatismo repetitivo como el uso de un control o un teclado.
Otra dolencia en las manos a la que se exponen los gamers es la nintendinitis, una lesión que causa úlceras y callos en las manos provocada por un esfuerzo repetitivo al usar las palancas y botones de los controles.

El síndrome del tirador en primera persona también puede presentarse, el cual produce una sensación de ardor y dolores agudos en los dedos, brazos y hombros, cuya peor consecuencia si no se trata a tiempo son tumores en las muñecas y la amputación como única solución.
La exposición prolongada a una pantalla causó en Michael fatiga visual, por lo que sus ojos, irritados, se enrojecieron y se volvieron incapaces de enfocar la visión.
