Sin políticas públicas definidas para el cuidado del medio ambiente y con muchos habitantes sin consciencia ecológica, los arroyos y canales que atraviesan la villa tihuateca lucen repletos de basura de todo tipo.
Basta hacer un recorrido por algunos de los puentes que cruzan dichas zanjas para observar cómo los desechos sólidos orgánicos e inorgánicos atascan las corrientes de aguas negras, sin que autoridades o vecinos afectados hagan algo para disminuir los índices de contaminación de esos lugares.
Así, mientras autoridades federales como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y algunos organismos no gubernamentales lanza una campaña nacional y mundial para evitar continuar utilizando plásticos, en los arroyos que representan las venas de esta localidad es posible constatar enormes cantidades de envases de PET, principalmente de refrescos que tira la gente.
No obstante, hasta el momento el gobierno local no parece tener alguna campaña de saneamiento de esos canales ni siquiera una de concientización para convencer a la gente a poner la basura en su lugar, mucho menos para dejar de utilizar el plástico.
Y es que hay que reconocer que el acumulamiento de basura en zanjas, canales y arroyos no solo genera contaminación ambiental en perjuicio de humanos y animales, sino que también es un grave riesgo de desbordamientos e inundaciones en temporadas de lluvia, debido a que esos desechos forman tapones que impiden la libre fluidez de las corrientes.
