Álamo, Ver.- Bajo el argumento de que diversos estudios han demostrado que la picadura de abeja, como antiinflamatorio, es cien veces más potente que la hidrocortisona, profesionales de la salud promueven la apiterapia como tratamiento natural contra diversas enfermedades, principalmente de tipo reumáticas y cardiovasculares
De acuerdo al apicultor y apiterapeuta, Perfecto Calderón Reyes, oriundo del ejido Mesón Molino, la apiterapia es la disciplina que se ocupa del restablecimiento de la salud y su mantenimiento mediante la aplicación de la apitoxina (veneno de abeja), complementada con el uso de los diversos productos de la colmena, a fin de reforzar la acción terapéutica y lograr un efecto benéfico sobre todo el organismo.
Por su lado, según un artículo publicado por La Razón, un medio digital español, el uso de la apiterapia aumenta cada vez más en la península ibérica, bien con la abeja viva o en inyección, como terapia natural, pero advierte que la técnica consistente en ser aguijoneado por el insecto debe ser aplicada por un profesional que conozca las particularidades del tratamiento.
Calderón Reyes, tras reconocer que la inoculación directa de la abeja al paciente puede ser dolorosa, destaca, además, que existen técnicas nuevas de aplicación, sin tener que usar directamente al bichito y lograr un tratamiento confiable, casi sin dolor ni mayores molestias.
Apunta, que de acuerdo al doctor Stefan Stangaciu, médico rumano y presidente de la asociación de apiterapeutas de Alemania, “la apiterapia es la reina de las terapias alternativas, pues es el único método de tratamiento de enfermedades que tiene una acción completa a comparación de otras terapias alternativas naturales.”
Coincide con al artículo periodístico europeo al mencionar que las enfermedades que son tratadas con más frecuencia con apiterapia son las del sistema inmunólogico, sistema nervioso, sistema osteo articular, sistema digestivo y sistema circulatorio, así como las de piel y ojos.
Sin embargo, para un tratamiento exitoso, es necesario consumir otros productos de la abeja, como la miel y el polen ricos en ácidos naturales, minerales, proteínas y aminoácidos, entre otras múltiples propiedades curativas.
