En el gobierno de Adrián Pérez Vázquez un servidor ocupó el cargo de síndico, comisionado en Hacienda Municipal, Policía y Cárceles, Educación, Cultura Actos Cívicos y Deporte. Mi fuerte en cuanto a las funciones que me correspondían eran la educación y cultura, por lo que, en 1993, convoqué a representantes de instituciones culturales, empresariales, sindicales y educativas a una reunión que tenía como propósito elegir un comité pro-monumento a la madre en nuestra ciudad. Los asistentes propusieron al profesor Catarino Guzmán Alarcón como presidente, a Benito Reyes Balleza como secretario, y Maricela Hernández como tesorera; como vocales eligieron a doña Reyna Virgen de Cáceres, Felipe Juárez Mascareñas, Brígido Santillán Makay y otros ciudadanos, bajo la coordinación del Lic. Félix Ovando Hernández (síndico).
Se contactó con el municipio de Ciudad Madero, Tamaulipas para obtener audiencia en la que se solicitó el permiso de sacar un molde del escudo que en esa ciudad existe, se concedió e inmediatamente don Felipe Juárez Mascareñas realizó el trabajo del cual era un gran experto, por lo que no cobró ni un peso, su trabajo lo obsequió, además de realizar el monumento en su taller. Mientras tanto, se obtuvo audiencia con Luis Miguel Bernez Rodríguez, superintendente de Petróleos Mexicanos, para que donara un área verde donde se colocaría el monumento. Fue designado un lote en la calle Heriberto Jara Corona frente al Parque El Petrolerito que él había mandado construir -hoy unas ruinas-. Realmente no gustó el lugar porque estaba alejado del movimiento urbano, además que estaba abandonado y lleno de maleza, sin embargo, ahí se preparó el terreno, se mandó construir un pedestal de piedra y se fijó la fecha para la inauguración.
Se llegó el día 10 de mayo de 1993 y la hora de inauguración, que amaneció muy soleado, de esos típicos días calurosos de mayo; la hora fijada para el acto era a las 11:00 horas. Empezaron a llegar a partir de las 10:30 horas: Militares, petroleros, maestros, representantes sindicales, empresarios, etc., y una buena cantidad de alumnos de diversas escuelas de la ciudad.
La banda del Ejército amenizaba el ambiente mientras iniciaba el acto protocolario. El cuerpo edilicio salió de la presidencia a las 10:45 y la comitiva de autos se dirigió al lugar de la inauguración del Monumento a la Madre. De pronto, el cielo se cubrió de espesas nubes negras que cuando íbamos llegando al área del evento se soltó una tormenta muy fuerte con relámpagos y rayos con fuerte aguacero que parecía el diluvio. Alcanzamos a ver que la gente corría a resguardarse en sus vehículos y se retiraban del lugar, mientras que los que no traían autos, así como los alumnos, se empaparon completamente del torrencial aguacero.
La comitiva oficial pasó de largo que a la altura de la «casa del superintendente de Pemex» girando a la derecha con rumbo a las oficinas de Petróleos Mexicanos, que para acabar pronto: ¡No se inauguró el Monumento a la Madre!.
Los días pasaron y los del comité preguntaron cuándo se volvería a convocar para su inauguración cuya respuesta del Presidente fue que ya no tenía caso realizar este acto, que así se quedara.
En la administración municipal siguiente presidida por Juan Gómez Gómez y a insistencia de la síndico municipal, la doctora Imelda del Socorro Robles Solís, el monumento se trasladó en el entronque de las avenidas Augusto César Sandino y Cuauhtémoc, frente a la Casa de Cultura, en cuyo lugar estaba el Monumento a José María Morelos y Pavón que se pasó en el lote donde anteriormente estaba el Departamento de Terrenos de Pemex.
En el trienio municipal 1992-1994 se realizó también el Monumento al Maestro, en el entronque de las avenidas: Rafael Nieto y Guadalupe Victoria, a iniciativa del profesor Vicente González Arenas «El Tigre» (QEPD), que acercándose a un servidor pidió se le apoyara para la realización de este proyecto; lo llevé a junta de cabildo y este aprobó que se realizara, formándose un comité, siendo el presidente el mismo maestro mencionado, con otros colegas más como Pedro Juan Fernández Cayetano, Julián Flores Maya, Leonor Edelmira Osorio Almazán y yo como coordinador como el directamente responsable de que los trabajos se realizaran con éxito. Propuse el diseño que es una columna arqueada empotrada en esta un libro con un pensamiento dedicado al maestro; trabajos realizados por el maestro Felipe Juárez Mascareñas.
Todos los gastos corrieron por cuenta del ayuntamiento, con el apoyo incondicional Adrián Pérez Vázquez que era el presidente municipal. En ambos monumentos: el 10 y 15 de Mayo se realizan actos conmemorativos en ellos, festejando los días: de las madres y del maestro.
En este 2020 probablemente, con las restricciones que hay de realizar actos públicos, tal vez no se realicen, pero se escribe como actos culturales con la participación ciudadana, para que no se olvide y siga recordándose en la historia de nuestro municipio. Es cuanto y hasta la próxima.
Por Félix Ovando Hernández
Cronista de Cerro Azul
