Isaac García Álvarez desata tiroteo; hirió a una menor de edad y a un policía municipal.
CHUMATLÁN, VER.- El alcalde de Coahuitlán, Isaac García Álvarez, habría convertido una fiesta patronal en una noche de terror: testigos lo señalan por presuntamente sacar un arma y abrir fuego, dejando cuatro heridos, entre ellos una menor de 16 años. Mientras los lesionados eran trasladados a hospitales, el edil habría logrado escapar. ¡Nadie lo detuvo!
De acuerdo con los testimonios, el hecho comenzó cuando un motociclista presuntamente alcoholizado intentó ingresar a una zona restringida y sostuvo una discusión con un policía municipal, siendo durante ese altercado cuando García Álvarez habría intervenido y accionado un arma de fuego. Una grabación confirma detonaciones y a una joven herida; corresponderá a la Fiscalía determinar oficialmente quién disparó.
Es de hacer mención que los disparos habrían alcanzado a varias personas, incluso una adolescente de 16 años recibió dos rozones de bala en la cabeza y un impacto en el tobillo; su padre también resultó lesionado. Miguel Santana, “Micky”, policía municipal de Chumatlán, habría recibido un impacto en el hígado y fue reportado como gravemente herido; asimismo, Hugo, “Paletas”, sufrió rozones de bala y posteriormente habría sido golpeado y detenido tras confrontar al alcalde.
Los lesionados fueron trasladados inicialmente al hospital de Entabladero y posteriormente a Poza Rica para recibir atención especializada.
INFLUYENTISMO Y CÓMPLICES
La presencia en el sitio del alcalde de Chumatlán, Josué Sánchez Salazar, también cobra relevancia, por eso debe explicar -sin rodeos ni eufemismos- qué hizo y por qué la Policía Municipal no detuvo al señalado. Si facilitó su salida, ordenó que no actuaran o permitió que se llevaran el arma, el asunto deja de ser solo un hecho de violencia y se convierte en una posible omisión o encubrimiento que exige investigación formal.
Mientras los heridos eran llevados a recibir atención médica, el alcalde señalado no habría sido detenido, situación que provocó indignación entre pobladores. Testigos incluso aseguran que Isaela Gómez García, presidenta del DIF de Coahuitlán y sobrina del edil, habría intervenido para facilitar su salida del lugar.
Este episodio ha colocado a García Álvarez en el centro de la controversia, no solamente por los señalamientos de haber accionado el arma, sino también por las versiones sobre la presunta salida del lugar sin enfrentar, hasta ahora, una detención.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente que el alcalde haya realizado los disparos ni han informado sobre alguna detención relacionada con él, sin embargo las acusaciones se mantienen, por ahora, en el terreno de los testimonios de asistentes y deberán ser esclarecidas por las autoridades mediante las investigaciones correspondientes.
La gravedad del caso radica además en que los hechos ocurrieron durante una celebración masiva, con presencia de familias, adolescentes y menores de edad, convirtiendo lo que debía ser una noche de fiesta religiosa en una madrugada marcada por el miedo, los disparos y personas heridas.
Antes, quienes llegaban a Chumatlán sabían que debían respetar al pueblo; hoy, crece la percepción de que cualquier persona con poder puede entrar por la puerta grande, hacer lo que se le dé la gana y salir sin consecuencias. Esa percepción no es un detalle menor: es el síntoma de una autoridad que, a ojos de muchos, parece haberse evaporado en el momento más crítico.
Todo termina embarrado en una red de protección alrededor del alcalde, auxiliado para abandonar el lugar y evitar ser detenido. La presunta intervención de funcionarios cercanos al edil alimenta la percepción de impunidad y convierte el escándalo en algo más grave que una noche de disparos: un alcalde señalado por la violencia y, detrás de él, quienes presuntamente habrían movido piezas para sacarlo del problema.
