ÁLAMO, VER.- A escasos meses de que concluya la administración de la alcaldesa morenista Blanca Lilia Arrieta, la ciudad sigue sin contar con una Central Camionera digna, a pesar de que el gobierno local pregona que el municipio es un destino con “vocación turística”.
Actualmente, la terminal se ubica en condiciones precarias sobre la avenida Garizurieta, justo a un costado de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. El espacio es reducido y obsoleto, lo que genera conflictos viales constantes, principalmente por la falta de zonas para maniobras de autobuses, lo que pone en riesgo a peatones y conductores por igual.
En los últimos años, importantes líneas como Autobuses de Oriente (ADO), Futura y Frontera, han abandonado la zona céntrica y operan desde la periferia, cerca del Monumento al Colotero, pero en instalaciones improvisadas y poco funcionales.
ADO, por ejemplo, atiende al público desde un local tan pequeño que apenas permite instalar un mostrador, mientras los usuarios esperan bajo el sol o la lluvia, sentados en unas cuantas bancas al aire libre. Futura, por su parte, se trasladó recientemente a una galera que antes era un taller mecánico.
Aunque el tema de una nueva Central Camionera ha estado presente en las agendas municipales desde hace más de 20 años, no ha habido avances concretos. En su momento se propuso edificarla en la salida a Poza Rica, a un costado de la carretera federal Álamo-Tihuatlán, frente al antiguo restaurante “La Palapa de Tavo”, pero el proyecto nunca pasó de la fase especulativa.
La ausencia de una terminal formal con servicios organizados y salidas programadas ha derivado en el aumento de sitios de taxis colectivos, que cubren rutas a ciudades vecinas como Tuxpan y Poza Rica, aunque con niveles de comodidad y seguridad muy inferiores a los del transporte foráneo regulado.
Este vacío estructural ha impactado negativamente no solo en la experiencia de los visitantes, sino también en los usuarios cotidianos, que deben lidiar con traslados irregulares y servicios en condiciones mínimas.
Con el cierre del gobierno de Lilia Arrieta y la llegada del alcalde electo José Roberto Arenas Martínez, también de Morena, el tema vuelve a posicionarse como uno de los retos urgentes de la próxima administración.
El ordenamiento del transporte foráneo, la mejora de la movilidad y la gestión de una Central Camionera en forma figuran como demandas apremiantes para una ciudad que aspira a ser destino turístico, pero que aún no logra ofrecer servicios básicos de acceso y salida a su población ni a sus potenciales visitantes.
