Durante esta temporada invernal se incrementa la venta y el uso de calentadores de ambiente, y ya sean de gas o eléctricos, utilizarlos tiene un riesgo latente.
En lo que respecta a los calentadores de gas, butano o natural, el mayor peligro se corre en horarios nocturnos, que es cuando más desciende la temperatura, por lo que lo recomendable es tenerlos en apagado automático.
Muchas familias, para mantener una temperatura agradable, mantienen encendidos los calentadores toda la noche; pero la fuga de gas puede convertirse en un peligro, ya que ha cobrado infinidad de vidas en todo el país.
Ante esta situación, autoridades recomiendan programar estos calentadores para el apagado automático, no arropar de más a los menores o recién nacidos y dejar alguna puerta o ventana abierta para dejar pasar aire puro del exterior.
También hay que tener cuidado con el estado que guardan los calentadores de agua, que al estar en malas condiciones pueden provocar salida de humo negro que libera monóxido de carbono, por lo que expertos en la materia recomiendan cambiar de equipo o bien, hacer el cambio de piezas de calidad, si persiste el problema, pensar en reemplazar el calentador.
Cabe agregar que el monóxido de carbono (CO) es un compuesto resultado de una combustión defectuosa, de naturaleza incolora e inodora, pero mortal al respirarse ya que es venenoso y al tener una densidad muy alta, no dejará que nuestra sangre reciba el oxígeno que se necesita.
Una concentración de 700 ppm de monóxido de carbono por alrededor de 3 horas en un área cerrada es mortal para cualquier ser humano. La cantidad de concentración límite es de 50 ppm (partes por millón).
