Li Wenzu, esposa del abogado chino Wang Quanzhang, encarcelado por «subversión», el delito aplicado en China a activistas y disidentes, podrá visitar a su marido por primera vez en cuatro años, informa hoy la televisión hongkonesa RTHK.
En declaraciones recogidas por la citada emisora, Li aseguró que los funcionarios encargados de la cárcel donde se encuentra su marido le notificaron que podrá encontrarse con él mañana a las 14.00 hora local (08.00 GMT), dijo Li en declaraciones a la emisora, aunque mostró preocupación por un posible cambio de última hora.
Asimismo, denunció que siempre que viajó a la provincia oriental de Shandong, donde está situado el centro penitenciario en el que cumple condena Wang, las autoridades la vigilaban de cerca.
El letrado, especializado en derechos humanos, fue sentenciado a cuatro años y seis meses de prisión el pasado mes de enero por «subversión» contra el Estado.
Tras conocerse la condena, su esposa publicó un comunicado en el que defendió su inocencia y denunció el «salvaje» e «inhumano» trato que ha recibido su marido desde que fue detenido, especialmente «las brutales torturas».
Wang había sido detenido en agosto de 2015 durante la campaña del régimen comunista contra bufetes especializados en casos de derechos humanos, que se saldó con el arresto de unos 250 abogados y activistas.
Durante años, el abogado -que se encuentra en un delicado estado de salud- ha defendido en diversos casos a colectivos perseguidos por las autoridades chinas, desde miembros del grupo espiritual Falun Gong (prohibido en China desde 1999) hasta disidentes y activistas.
Desde su detención, la familia de Wang no tuvo noticias de su paradero hasta julio del pasado año, después de que un abogado de confianza les indicara que estaba vivo y bajo custodia en la ciudad de Tianjin, «donde probablemente fue torturado», según Amnistía Internacional (AI).
El 26 de diciembre de 2018, agentes de paisano impidieron a familiares y simpatizantes de Wang el acceso al juzgado de turno, así como a su mujer, que se quedó sin poder acudir a Tianjin para la vista inicial del juicio a su marido.
Dos días después, Li se topó de nuevo con las fuerzas de seguridad del país asiático al intentar acudir a la sede del Tribunal Popular Supremo, en Pekín, para entregar una demanda contra la corte competente de Tianjin por «una grave violación de las normas judiciales» en el trato a Wang.
Varias organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos y colegios de abogados han solicitado la liberación de Wang al Gobierno de China en repetidas ocasiones, sin ningún resultado tangible.
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