TAQUICARDIA

Por FABIÁN MARTÍNEZ

Dicen las malas lenguas que bastó con mirar las fotografías del más reciente evento de Movimiento Ciudadano en Poza Rica para descubrir algo que, dicen, todavía intentan esconder, que dentro del partido naranja no todos parecen estar precisamente brincando de alegría.

Y es que en política también hablan las caras, a veces más que los discursos. Y en esta ocasión, algunas expresiones captadas durante el evento parecían tener menos entusiasmo que una reunión de condóminos para discutir el aumento de las cuotas de mantenimiento.

El dirigente estatal de MC, Luis Carbonell, habría dejado claro que, al menos en sus planes, la candidatura a la diputación local tendría nombre y apellido, es decir, Emilio Olvera. Una definición que, naturalmente, no parece haber caído como música celestial entre quienes también aspiran a aparecer en la boleta del próximo proceso electoral.

Porque una cosa es competir internamente y otra muy distinta es enterarse de que la competencia, aparentemente, ya terminó antes de comenzar. Emilio Olvera llega a este escenario después de haber perdido la elección por la presidencia municipal de Poza Rica, un antecedente que sus adversarios seguramente no dejarán pasar por alto.

Para sus simpatizantes puede ser experiencia acumulada; para sus críticos, un desgaste político que tendría que tomarse en cuenta. La valoración, por supuesto, quedará en manos del electorado.
Lo cierto es que la eventual preferencia por una candidatura específica habría generado inconformidad entre otros militantes y simpatizantes que tenían aspiraciones.

Y cuando en un partido algunos sienten que la puerta se abre para unos mientras para otros apenas alcanza para mirar por la rendija. Mientras tanto, las versiones sobre personajes que estarían explorando otras opciones políticas comienzan a circular. Habrá que esperar para saber quiénes realmente se quedan, quiénes se van y, sobre todo, quiénes solamente están haciendo ruido para conseguir una mejor posición en la negociación.
Porque en política nadie se va sin antes despedirse… aunque algunos empiezan a despedirse mucho antes de anunciarlo.

Por cierto que en unas de las fotografías que circuló en redes sociales durante la participación de Emilio Olvera, en el evento en conocido fraccionamiento, se observa a varios niños ocupando las primeras filas. Una escena simpática, sin duda, pero políticamente poco útil para medir convocatoria electoral; los niños podrán aplaudir, sonreír y aparecer en las fotografías, pero el líder estatal sabe que no votan.
Ahí está precisamente el detalle que podría convertir una imagen aparentemente inocente en una fotografía políticamente incómoda. También llamó la atención la expresión del regidor Carlos Barrios, cuya cara, según algunos observadores, no parecía precisamente la de quien acababa de recibir una invitación a una fiesta sorpresa.

Claro está que una fotografía captura un instante y una expresión no necesariamente revela lo que una persona piensa. Pero en política, ya se sabe, hasta una ceja levantada puede convertirse en tema de conversación.
Si las diferencias internas son solamente rumores, el tiempo tendrá que demostrarlo. Pero si las inconformidades realmente existen, el problema para Movimiento Ciudadano no estará en las fotografías, sino en lo que ocurra después de que se apaguen las cámaras y comience la verdadera disputa por las candidaturas.

Por ahora, el naranja parece tener un reto adicional, demostrar que, además de aparecer juntos en la fotografía, sus distintos grupos realmente están juntos en el proyecto o son pura llamarada de petate.

Por Redactor1