Luego de once años de conflictos, muertes y agitación social, finalmente México lograría la consumación de su Independencia del reino de España.

Agustín de Iturbide y sus aliados entró triunfante a la Ciudad de México, conmemorando el acontecimiento de manera simbólica. Al día siguiente, el 28 de septiembre, tuvo lugar la firma del Acta de Independencia que de manera oficial avalaba el nacimiento de una nueva entidad política: el Imperio Mexicano, cuyo territorio abarcaba desde lo que hoy es el norte de California hasta el sur de Costa Rica.

Fue un proceso muy complejo, colectivo y regionalizado. Fue un desarrollo crucial y fundamental que incluye lo que se ha llamado la Era de las Revoluciones. La historia de ese momento se entiende a partir de las crisis imperiales, de las reformas, de las revoluciones, pero también, de las restauraciones y las contrarrevoluciones.

1821 puede mirarse desde diversos ángulos asociados a las facetas políticas y aquellos que tienen que ver con la guerra; este conjunto de experiencias políticas transitó en un mundo movilizado y armado.

Por ALF