Xochiquétzal y su relación con Tlazoltéotl

Xochiquétzal es una metáfora de la joven que da placer sexual a los jóvenes y que representa la tentación que hace caer a los hombres castos; es naturalmente hermosa, joven y alegre. Tlazoltéotl en cambio era diosa de la pasión y de la lujuria, la barredora de la transgresión sexual, del adulterio.

La mayor parte de la información que ha llegado hasta nosotros sobre los dioses que adoraban los mexicas, pueblo politeísta como todos los mesoamericanos, nos viene de las crónicas de los evangelizadores que llegaron al Nuevo Mundo después de la Conquista.

De entre ellos, los que más abundaron sobre las divinidades –sus mitos y ritos– fueron fray Bernardino de Sahagún y fray Diego Durán. Es a partir de sus investigaciones y las de otros cronistas, obtenidas de sus informantes indígenas, que nos es posible conocer a dos de sus divinidades femeninas relacionadas con el amor y la sexualidad: Xochiquétzal y Tlazoltéotl.

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