Tamiahua, Ver.- Los jatos son unas viviendas antiguas que los pescadores de Tamiahua utilizan por temporadas para realizar sus actividades de pesca, en las cuales se quedan por periodos de ocho a quince días.
Estas peculiares viviendas están hechas con palos, barro y zacate seco con estilo huasteco y fueron construidas hace más de setenta años. Las cuales se encuentran a lo largo de la ribera de la laguna y en islotes que casi llegan a la Isla del Ídolo. Conforme pasa el tiempo les realizan mantenimiento para que permanezcan, ya que al dejarlas solas por mucho tiempo tienden a deteriorarse.
Enrique Capitán Garcés nos comenta que cuando él era joven se quedaba hasta 15 días seguidos con sus compañeros y lograban obtener grandes cantidades de pescado; mencionó que cuando la pesca era abundante lograban capturar hasta una tonelada diaria de especies marinas. Por lo que embarcaciones de las cooperativas iban todos los días a recolectar el pez.
Argumentó que en estas últimas décadas, cuando ha tenido la oportunidad de acompañar a sus hijos y nietos a los jatos no han logrado superar las cantidades que él capturaba junto con sus amigos, pero la emoción de estar en el lugar y recordar aquellos tiempos no lo desanima para ir cada vez que puede, pues considera que el ambiente en ese lugar es espectacular.
Los lugares donde se encuentran estas chozas carecen de electricidad y agua potable, por lo que llevan consigo despensas para sobrevivir, como agua embotellada, comida enlatada, lámparas y hasta radios para no aburrirse.
Enrique Capitán, quien tiene más de 62 años de pescador, narró que en la actualidad los jatos aún siguen siendo utilizados por los lugareños, quienes han tratado de modernizar el lugar sin obtener respuesta, ya que las restauraciones que intentan darle se pierden, por lo que a más de 70 años se mantienen casi en su estado original.


