CIUDAD DE MÉXICO.- Lo que comenzó como una ola de memes y críticas en redes sociales terminó convirtiéndose en una peculiar reunión ciudadana. Decenas de personas acudieron este jueves a la estación Hidalgo del Metro capitalino ataviadas con vestidos de época, corsés, sombreros de copa, trajes elegantes, abanicos y otros accesorios inspirados en siglos pasados.

La convocatoria surgió en redes sociales después de que la estación se volviera viral por las remodelaciones realizadas como parte de las obras de preparación para el Mundial de Futbol 2026. Entre los cambios que más llamaron la atención de los usuarios se encuentran la instalación de candelabros, faroles decorativos y acabados que evocan una estética similar a la de edificios históricos o palacios europeos.

Las imágenes de la renovada estación generaron una intensa conversación en internet. Mientras algunos usuarios celebraron la transformación y consideraron que brinda una mejor imagen al sistema de transporte, otros cuestionaron la decisión de invertir en elementos ornamentales cuando persisten problemas de mantenimiento, operación y servicio en distintas líneas del Metro.

La controversia fue acompañada por cientos de memes que comparaban la estación con escenarios de películas, palacios europeos e incluso con el Palacio de Versalles. Las bromas se multiplicaron al grado de que surgió una invitación para que los capitalinos acudieran vestidos como aristócratas o personajes de siglos anteriores y aprovecharan la peculiar ambientación del lugar.

La convocatoria tuvo respuesta. Durante la tarde, los asistentes recorrieron la estación, se tomaron fotografías y convivieron con otros participantes que compartían el gusto por la vestimenta histórica. Algunos incluso portaron atuendos inspirados en personajes de la literatura y el cine.

La remodelación de la estación Hidalgo forma parte de una serie de intervenciones realizadas en el Metro de la Ciudad de México rumbo al Mundial 2026. Sin embargo, la instalación de candelabros y faroles se convirtió en uno de los cambios más comentados, abriendo un debate entre quienes consideran que se trata de una mejora estética y quienes la ven como un intento de «maquillar» el sistema sin atender problemas estructurales de fondo.