El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Venezuela despojó a empresas estadounidenses de sus derechos petroleros y afirmó que su gobierno busca recuperarlos. Desde la base aérea Andrews, el mandatario insistió en que dichos derechos fueron retirados de manera ilegal y reiteró que Washington pretende restablecerlos, en un contexto de creciente presión diplomática y económica sobre Caracas.
Las declaraciones se dieron un día después de que Trump anunciara un bloqueo total a la entrada y salida de buques petroleros sancionados por Estados Unidos, medida que refuerza el cerco a un país altamente dependiente de los ingresos del crudo. En días recientes, la administración estadounidense también incautó un buque que había salido de Venezuela y confiscó el petróleo que transportaba, como parte de su estrategia de presión.
La industria petrolera venezolana fue nacionalizada en 1976 y, posteriormente, en 2007, el gobierno de Hugo Chávez obligó a las transnacionales a convertirse en socias minoritarias de Pdvsa o abandonar el país. Pese a las sanciones, la empresa Chevron mantiene operaciones en asociación con la petrolera estatal gracias a una licencia del Departamento del Tesoro.
Funcionarios de la Casa Blanca sostienen que Estados Unidos tuvo un papel central en el desarrollo de la industria petrolera venezolana y consideran la nacionalización como una expropiación de intereses estadounidenses. Hasta ahora, Washington ha justificado su política de presión señalando presuntos vínculos del gobierno de Nicolás Maduro con el narcotráfico.
En otro frente, Trump aprovechó un discurso nocturno a la Nación para presumir resultados económicos y anunciar una paga extraordinaria para más de un millón de integrantes de las fuerzas armadas, al tiempo que defendió su agenda migratoria y comercial, en medio de niveles de aprobación históricamente bajos.
