El pasado 24 de abril fue un día “crucial” para el futuro del futbol profesional mexicano, porque de acuerdo con la reglamentación de la Federación Mexicana de la especialidad era la fecha tope para decidir si reanudaban la Liga Ascenso MX o si en mayoría votaban para desaparecerla.
Vaya manera de perder el tiempo, o fingir demencia, porque desde la semana pasada este tema está finiquitado, la Liga Ascenso MX ya desapareció, pues los dueños de clubes en su mayoría votaron porque así fuera y para que no hubiera inconformes la LIGA abrió la chequera y repartió bonificaciones, pero eran cheques grandes, para que nadie quedara inconforme, les dijeron que era una “ayuda” para que los empresarios futbolísticos “no batallen” ahora que está detenida la actividad deportiva a nivel nacional por la cuarentena oficial ordenada por las autoridades de salud y de gobierno para mitigar los estragos del COVID-19.
De los 12 dueños de clubes, 7 votaron por el sí y pues los que no votaron tenían que aceptar la voluntad de la mayoría; pero todo tuvo final feliz porque les dieron 5 millones de pesos a cada uno, como cuando en la escuela el maestro le regala a los niños una paleta para que se vayan contentos a casa.
Y les dijeron que en cambio todos tendrán cabida en la liga de nueva creación llamada Liga de Desarrollo, que servirá como plataforma para los prospectos juveniles, sobre todo que ahora ya no tan fácilmente le darán lugar en el máximo circuito a estos juveniles; ¿porqué?, pues porque entre las exigencia para eliminar el Ascenso estaba el quitar la regla 20/11 que tanto fastidiaba no a los dueños de clubes de la Liga MX sino a los Directores Técnicos, porque estaban obligados a “darle minutos” en la cancha a jugadores menores de 20 años y 11 meses.
Pero una vez aceptada la cancelación de la Liga Ascenso y el registro en la Liga de Desarrollo, a los dueños de clubes se les ocurrió la idea de exigirle a la Liga MX algo así como una indemnización por aceptar firmar la cancelación y tocaron el tema de un Fondo para Contingencias que tiene la Liga MX, entonces por reglamento les aceptaron al propuesta y ese “guardadito” que tiene la liga lo repartirá entre todos los equipos que se sumen a la Liga de Desarrollo, no es poco dinero, porque se refieren a un total de 240 millones de pesos.
Aquí estiman que serán unos 30 equipos los que jueguen en la Liga de Desarrollo, porque es probable que al desaparecer ya la Liga Ascenso MX se unirán también a la nueva estructura los equipos de la Segunda División, pues ahí estará ahora lo interesante de las categorías inferiores.
Pues bien, la junta para votar por la o no desaparición de la Liga Ascenso MX era solo una obra de teatro bien montada, porque si las ligas menores no aceptaban la propuesta todos saldrían perdiendo, ya que hasta los dueños de la Liga MX perderían mucho porque les regresaría el ascenso y descenso y la regla 20/11, cosa que económicamente no sería posible, máxime que a los dueños de clubes del Ascenso MX le dará la Liga MX un bono anual de 20 millones de pesos durante 5 años “para que no tengan problemas financieros”, un regalito más.
Ah, pero claro que sí hay quienes critiquen y estén en contra de todo esto, son los entrenadores, cuerpo técnico y jugadores de las categorías menores, que en la realidad son los obreros de la empresa y son quienes serán los más perjudicados, porque además no les toca ni un solo peso de los tantos millones que hablan los directivos y dueños de clubes. En verdad que esto parece telenovela, pero es la cruda realidad del golpeado pueblo mexicano.
Tribuna Central















