La trata de personas es uno de los riesgos reales que corren los migrantes no sólo en su paso por Veracruz y México, sino en el mundo, coincidieron los académicos José de Jesús Borjón y Olga Graziella Reyes, al impartir la conferencia «Migración segura, ordenada y regular» en el Colegio de Veracruz (Colver).
Ante la pobreza que expulsa a migrantes de distintos países, las personas buscan llegar a países «ricos», lo que implica problemas para ingresar, por fronteras, visas, reglas de cada país. Surge entonces un «mercado negro» que va desde buscar la obtención ilegal de visas, hasta el tráfico de personas, expusieron.
«Se generan núcleos económicos muy lucrativos, dedicados a promover desplazamientos internacionales para provecho propio, dando lugar a lo que podríamos considerar un mercado negro de la migración y así surgen, como pueden imaginar, la explotación, la victimización, algo muy semejante y que deriva muchas veces en trata de personas», expuso Olga Graziella Reyes de Prieto, ex representante de Uruguay ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
Incluso, agregó, organizaciones con fines de lucro y hasta «empresarios privados» dan servicios a inmigrantes a cambio de cuotas que se fijan en el mercado negro.
«Es un verdadero contrabando a través de fronteras. Transporte clandestino a destinos del interior de los países, contratos de trabajo, falsificación de visa, matrimonios de conveniencia».
Por su parte, el académico José de Jesús Borjón Nieto refirió que en el fenómeno migratorio se filtran diversos intereses delictivos, entre ellos de grupos que buscan tráfico de personas o hasta transportar drogas usando a los migrantes. Al respecto, refirió que el Padre Alejandro Solalinde Guerra, en su trabajo de defensa de derechos humanos como parte de su misión como sacerdote católico, ha documentado las vejaciones que padecen migrantes centro y sudamericanos en su paso por Veracruz y México.
«El Padre Solalinde que lleva ya por lo menos diez años trabajando en apoyar, ayudar a los migrantes con sus residencias que ha preparado, ha reconocido que desgraciadamente sí van infiltrados, pretendiendo el negocio de trata de personas con fines laborales o de explotación sexual o de utilizarlos como traficantes de droga al menudeo o al mayoreo, o simplemente para que aprendan a consumirla».
No hay, en su gran mayoría, expuso, migración que sea segura, por lo que hay que asegurar la protección de los derechos humanos.
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