Como un cáncer es catalogada por conductores y transportistas la dirección General de Tránsito y Seguridad Vial, cuyo titular Juan Antonio Camps Valencia ha permitido un escenario de evidente caos administrativo y agentes fuera de control, además de que aloja un creciente desorden a merced de prácticas de corrupción.
La escasa autoridad o complicidad de Camps Valencia para con sus subalternos, principalmente con las empresas operadoras del servicio de arrastre y carga, entre muchos otros factores, han provocado que la dependencia ocupe el nada honroso primer lugar en percepción de la corrupción por parte de la ciudadanía.
Esto puede constatarse en la encuesta de percepción de la corrupción en Veracruz elaborada por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA). En este caso la SSP alcanzó 270 menciones de percepción de corrupción por parte de los propios trabajadores del gobierno de Veracruz.
