Islandia ha eliminado desde este martes los controles de capital introducidos tras el estallido de la crisis en 2008 que hizo tambalearse su sistema bancario y obligó a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, quedan eliminadas todas las restricciones que desde hace ocho años limitaban el libre movimiento de capitales por parte de empresas, particulares y fondos de pensiones, tras el colapso de los principales bancos del país. De esta forma, Islandia completa su regreso a los mercados financieros internacionales y da por superada la crisis financiera.
La medida, anunciada el pasado fin de semana por el Gobierno de centroderecha pero implementada hoy, culmina un proceso iniciado el año pasado por el anterior Ejecutivo, aunque mantiene restricciones menores para evitar la especulación. Los controles fueron impuestos a raíz de que, entre septiembre y octubre de 2008, arrastrados por las turbulencias financieras desatadas por la quiebra de Lehman Brothers, el Gobierno de Islandia acudiese al rescate de los tres mayores bancos del país, cuya nacionalización culminó en 2009, y se viera obligado a recibir asistencia del FMI; un préstamo que devolvió de forma anticipada en 2015.
«Esta decisión representa un primer paso crucial en la estrategia del nuevo Gobierno para el futuro financiero del país y ahora podemos mirar hacia adelante con una economía más sana, fuerte y diversificada», indicó el ministro de Finanzas, Benedikt Jóhannesson, quien apuntó que la medida ha sido posible también por la actualización de las normas sobre tipos de cambio y los mayores requisitos de reservas fijados a la entrada de divisas.
El Banco Central islandés ha cerrado de forma paralela un acuerdo con los poseedores de activos en coronas islandesas en el extranjero, sometidos a restricciones especiales, por el que se compromete a comprárselos por el equivalente de unos 90.000 millones (769 millones de euros) a un cambio de 137,5 coronas por euro.
Con información de El País
