Sagrada misa en el panteón municipal

Por el Día de las Madres.

POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO

En el marco del Día de las Madres, este 10 de mayo, en el panteón municipal de la Santísima Trinidad fue oficiada la misa sagrada ante el arribo de cientos de personas que acudieron a visitar las tumbas de sus seres queridos.

El Padre Arturo Benítez Cobos, titular de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de la colonia Adolfo Ruiz Cortines, municipio de Coatzintla, resaltó el gran amor de María de Guadalupe por su amado hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Un amor infinito, ejemplo universal del amor de madre por cada uno de nosotros, y habló del respeto y también del amor que debemos refrendar a nuestras madres, aun si ya no están con nosotros, porque esa es la enseñanza de Jesús.

Desde muy temprano comenzó el arribo de personas al panteón municipal y a lo largo de este sábado seguían llegando visitantes provenientes de varias regiones de la entidad.

Doña Raquel dijo que este 10 de mayo era el primer día que acudía a visitar la tumba de su mamá, pues por cuestiones familiares y económicas tuvo la necesidad de irse a los Estados Unidos donde aún radica desde hace veinte años.

“Venimos porque me siento mal, no sé si llegue al próximo año y no quise pasar desapercibido este momento de visitar la tumba de mi madre Raquel, también así se llamaba, como yo”.

Mientras nos daba detalles de su situación, sus familiares encendían una bocina donde se empezaba a escuchar la canción en la voz de Rocío Dúrcal “Amor Eterno”, y doña Raquel nos dijo “disculpe”, y se apartó unos pasos y no pudo contener ni ocultar sus lágrimas que ya resbalaban por sus mejillas.

En un recorrido en el interior del cementerio, grupos de familias rodeaban las tumbas de sus seres queridos y se escuchaban diversas canciones como la de Denisse de Kalafe “Señora Señora”, “Madrecita querida” con Vicente Fernández, “Tengo madre” con Lorenzo de Monteclaro, entre muchas otras.

En cada lugar era el mismo sentimiento. Amor, cariño por ese ser que ya no está, pero también la alegría de estar junto a su tumba, recordándola y haciendo planes para el próximo año volver a encontrarse.

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