Tihuatlán, Ver.- Los nuevos brotes de follaje y flor, surgidos tras las últimas lluvias caídas en la región, han despertado el ánimo de los productores de cítricos, pero también su preocupación, porque con esos brotes ha reaparecido la incidencia de Diaphorina Citri, trascendió en el área rural.
Y es que hasta antes de la pandemia por el Covid-19, la amenaza del Dragón Amarillo o HLB ya mantenía en la incertidumbre a los citricultores tihuatecos y de toda la zona norte del estado, pues dicha enfermedad suele ser mortal para los árboles de naranjo.
En este contexto, algunos productores se han acercado ya al Comité Estatal de Sanidad Vegetal (CESAVE) para solicitar asesoría e insumos con los cuales combatir el insecto, el cual está reconocido como el vector principal que trasmite el mal del Huang Long Bing.
Al respecto, el presidente del CESAVE, Ricardo Hernández Campos, reconoció que, debido a la contingencia sanitaria propiciada por el coronavirus, los encuentros con productores se encuentran pendientes, más no así el compromiso con la citricultura y el apoyo a los productores para continuar impulsando proyectos de agricultura sustentable.
Reveló que tan pronto termine la cuarentena se contemplan trabajos de aspersión con productos orgánicos a huertas citrícolas de la zona de Álamo Temapache, y de fumigación con el insumo de imidacloprid para la región de Tihuatlán a Martínez de la Torre.














