viernes, julio 12, 2024
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Pozarricenses son exitosas en la ciencia

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el 11 de febrero, cinco académicas de la región Poza Rica-Tuxpan de la Universidad Veracruzana –todas pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)– reflexionaron acerca del acceso de las mujeres a condiciones laborales y salariales de igualdad, sus incursiones en la ciencia y, en general, la equidad de género en el desarrollo de sus profesiones. 
A la fecha, en la región Poza Rica-Tuxpan de la UV hay una importante presencia de las mujeres en el quehacer científico, académico y de investigación. Con una plantilla de 21 académicas, 10 son candidatas al SNI y 11 han logrado el Nivel 1. Nueve de ellas de la FCBA, tres de Pedagogía, dos de cada una de las facultades de Enfermería, Ingeniería Mecánica Eléctrica; así como la UV-Intercultural, las de Contaduría, Ciencias Químicas y Odontología con una. 
En este contexto, María Rebeca Rojas Ronquillo, investigadora de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (FCBA) en Tuxpan y Nivel 1 de SNI; Edalid Álvarez Velázquez, profesora de tiempo completo (PTC) de la Facultad de Contaduría (FC) en Tuxpan y candidata al SNI; Sara Huerta González, PTC en la Facultad de Enfermería y Nivel 1 en el SNI; Daisy Bernal Lorenzo, PTC en la Universidad Veracruzana Intercultural (UV-Intercultural), sede Totonacapan, candidata al SNI; y Celia María Calderón Ramón, PTC de la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica y Nivel 1 del SNI, compartieron sus testimonios. 
Resaltaron que aunque se han conseguido avances muy importantes en la participación de las mujeres en la academia y la investigación, aún persisten signos de inequidad para aquellas niñas, jóvenes y mujeres que incursionan en las ciencias. 
La brecha salarial y menores prestaciones son parte de la inequidad en el quehacer científico de las mujeres. Además, subsiste la idea de que son menos capaces para la vida académica y la toma de decisiones, por lo que aún se les relega a espacios donde no pueden aprovechar plenamente sus capacidades intelectuales en armonía con el desarrollo de otros aspectos sociales y personales, como el ejercicio de la maternidad y la relación de pareja.
Las cinco investigadoras coinciden en que hace falta avanzar en la equidad en la ciencia y que ser académica e investigadora no es fácil, pues conlleva retos y dificultades en su entorno familiar y laboral. 
Rojas Ronquillo estudió Ingeniería Bioquímica, cursó la maestría en Biotecnología y el doctorado en Biotecnología. Sus líneas de investigación son producción agropecuaria y microbiología veterinaria.
Destacó que uno de sus principales retos fue la multidisciplinariedad, pues en un principio su trabajo era en laboratorio y posteriormente en el campo de la medicina veterinaria zootecnista. 
Otro de sus desafíos fue la maternidad, al tener que conjuntar sus horarios laborales con sus responsabilidades de madre, sin embargo, le dio una perspectiva diferente, lo cual se ve reflejado en la productividad y eficiencia. 
“Ser madre te reanima como científica, te devuelve el entusiasmo sobre las preguntas básicas en la ciencia: ¿por qué? y ¿cómo?, así que también trae una oleada de inspiración que ayuda mucho a seguir adelante”, explicó. 
Para ella, la incursión en la ciencia es un camino lleno de baches, donde hay uno que otro puente a punto de romperse. “La evaluación es constante y los estándares se elevan todo el tiempo, los requisitos que las nuevas aspirantes a una plaza docente tienen que cumplir son mucho más exigentes que hace cinco años. La competencia es más difícil”, detalló. 
Álvarez Velázquez es licenciada en Contaduría Pública y Auditora, cursó la maestría en Tecnología Educativa y es doctora en Gestión Ambiental para el Desarrollo. Ha sido directora de su facultad en dos ocasiones.
Mencionó que como docente y funcionaria ha tenido que superar situaciones a nivel del Área Académica Económico-Administrativa, que son tradicionalmente lideradas por hombres. 
“En otros momentos eran diferentes las circunstancias, las mujeres eran poco escuchadas, a menos que hicieran un gran aporte y distinción en su entidad, la equidad de género no era considerada”, destacó. 
Para ella, tener un lugar en la academia ha tenido un alto grado de dificultad, pues la contratación es como docente y no como investigadora, ya que el tiempo de esta actividad se reduce. También le fue muy difícil haber llegado a ser candidata al SNI, pues ha implicado varios años de capacitación para alcanzar los indicadores que marca el propio sistema. 
En su cotidianidad, la mayor cantidad de tiempo está destinado al trabajo, por lo que los espacios que dedica a la familia y vida personal deben ser de mucha calidad para compensar las ausencias. 
Huerta González estudió Enfermería en la UV, es maestra y doctora en Ciencias de la Enfermería, cuenta con especialización en Psicología Comunitaria y Enfermería Infantil. 
La académica e investigadora –quien ha sido profesora invitada en programas educativos de licenciatura y maestría en Colombia y España– destacó que uno de sus principales retos fue realizar estudios de maestría en un programa de calidad avalado por el Conacyt, lo que le llevó a cursarla en la Universidad de Guanajuato.  
En la Universidad Nacional de Trujillo, en Perú, realizó el doctorado, pues en México no se contaba con oferta para dicho posgrado. 
Afortunadamente contó con el apoyo de su familia, pero fue complicado concluir sus estudios de doctorado debido a condiciones adversas que limitaron su avance por la falta de esquemas institucionales. Para ella, este sigue siendo uno de los principales retos que comparten las mujeres científicas de México. 
Ejemplo de ello es que tienen una menor presencia en la investigación, de acuerdo a datos del Conacyt. Conforme se asciende en los niveles del SNI, disminuye el número de mujeres. En candidatura y Nivel 1 es donde hay mayor número de investigadoras, en el Nivel 2 se reduce y en el Nivel 3 es casi nula su participación. “Por ello urge avanzar en los procesos de igualdad de oportunidades en los aspectos social, académico y profesional para las mujeres”, concluyó. 
Bernal Lorenzo es PTC de la UV-Intercultural de Totonacapan, es licenciada en Lengua Inglesa y en Administración de Empresas, cuenta con maestría en Educación Intercultural y doctorado en Ciencias del Lenguaje, grados que ha obtenido en su trayectoria académica en la UV. 
Su primer reto fue precisamente iniciar su ejercicio docente siendo muy joven. Como investigadora sus retos son de otra índole, pues la carga diversificada y actividades no previstas en su entidad de adscripción hacen que algunas tareas de investigación se aplacen y se vea en la necesidad de reorganizar otras. 
En la sede Totonacapan de la UV-Intercultural es mayor el número de mujeres ocupando puestos coyunturales para la operatividad de los programas educativos que se ofertan. En cuanto a las condiciones de igualdad de las mujeres en la ciencia, mencionó que se ha tenido un avance, pero ha sido paulatino, hace falta mucho trabajo para que las mujeres se posicionen, sobre todo para las provenientes de pueblos originarios. 
La profesora, quien se identifica como hablante plurilingüe, encabezó la fase diagnóstica y de diseño curricular del plan de estudios de la maestría en Lengua y Cultura Náhuatl que ofrece la UV-Intercultural; sus investigaciones y proyectos de intervención lingüística se enfocan en estudios sociolingüísticos, didáctica de lenguas y políticas lingüísticas, de los cuales cuenta con publicaciones arbitradas e indexadas a nivel nacional e internacional. 
“Sumando propuestas y esfuerzos de las familias para eliminar todo tipo de discriminación y violencia intelectual que aún se vive y se observa en el estado de Veracruz y el país en general, se puede cambiar la historia de las mujeres desde los niveles básicos de la educación, siempre y cuando se cuente con docentes conscientes y sensibles”, concluyó.
Calderón Ramón es académica de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y actualmente coordinadora de la maestría en Ciencias de la Ingeniería. Es licenciada en Ingeniería en Control y Computación por la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuenta con maestría en Ciencias en Ingeniería en Telecomunicaciones y es doctora en Ciencias en Comunicaciones y Electrónica, ambos posgrados por el Instituto Politécnico Nacional. Trabaja en la línea de aplicaciones de ingeniería, matemáticas y sustentabilidad. 
“Se requiere de organización, dedicación, perseverancia, preparación académica y de investigación, así como establecer una estrategia para lograr los objetivos. Aunque en ocasiones se presenten factores adversos, es la perseverancia el factor principal para concretar una meta. 
”Actualmente se ha logrado avanzar en áreas que estaban destinadas a los varones. Conjugar su trabajo como esposa, madre, académica e investigadora es todo un arte que requiere de la mayor organización”, comentó. 
La docente ha trabajado en temas tan relevantes como el proyecto: Desarrollo e implementación de un sistema de adquisición de datos para la detección oportuna de cáncer de mama, que se hiciera acreedor al Premio de investigación interdisciplinaria en torno a problemas relacionados con temas transversales, de la UV.

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