En mi segundo año como votante de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) para el Salón de la Fama de Cooperstown, un honor reservado para aquellos miembros con más de 10 años en la entidad, recibí una boleta con 32 candidatos (18 debutantes y 14 que regresan).
De acuerdo a las recomendaciones de la BBWAA y el Salón de la Fama el proceso de votación debe basarse en las estadísticas de los candidatos, sus habilidades para jugar, integridad, deportivismo, carácter y contribución al (o los) equipo (s) en que jugó (jugaron).
Además de esos criterios básicos, mis otros requisitos para considerar que un candidato merece la inmortalidad deportiva son simples: Todos los jugadores con carreras de al menos 10 años, que se destacaron entre sus iguales y que no violaron el programa antidopaje de las ligas mayores (que comenzó en 2004), son elegibles a mi vista.
No me considero guardián de la moral pública, ni pretendo, ni quiero formar parte de alguna forma de inquisición moderna, por lo que me reservo el derecho de en el futuro cambiar/enmendar/variar mi opinión sobre los jugadores que han sido suspendidos por dopaje, pero por el momento, me ocuparé de los otros que no arrastran ese pesado lastre.
Prometo que bajo ningún concepto condenaré a un candidato con méritos deportivos por sospechas, prejuicios o discriminación de cualquier tipo.
Por último, pienso que el honor de entrar al Salón de la Fama es tan importante que solo los protagonistas más notables en diferentes áreas deberían ser considerados anualmente, pero tomando en cuenta que en la papeleta actual hay un gran embotellamiento de candidatos con altas calificaciones, usaré los 10 puestos que se permiten, como hice en mi primer año, y, muy probablemente, en los próximos cercanos, hasta que la boleta ya no tenga más a tantos buenos candidatos en el círculo de espera.
Cuatro de mis 10 escogidos el año pasado fueron electos (Mariano Rivera, Mike Mussina, Edgar Martínez y Roy Halladay), lo que deja a seis sembrados para la papeleta del 2020 (Barry Bonds, Roger Clemens, Sammy Sosa, Curt Schilling, Omar Vizquel y Larry Walker). Básicamente, lo que hice este año fue agregar cuatro nuevos nombres, sin importar el tiempo que tienen en la papeleta. Veamos:
LOS QUE REGRESAN
1. Barry Bonds
Uno de los grandes candidatos al título extraoficial de «mejor pelotero de la historia», Bonds participó en 14 Juegos de Estrellas, ganó 12 bates de Plata y 8 Guantes de Oro, fue Novato del Año, siete veces Jugador Más Valioso y atrapó tres Premios Hank Aaron de la Liga Nacional en 22 temporadas con Pittsburgh Pirates y San Francisco Giants.
Bonds bateó .298 con 2,935 hits, 514 robos, 1,996 carreras impulsadas y se retiró con los récords de jonrones de por vida (762) y en una temporada (73 en 2001) y el liderato histórico de WAR (Victorias Sobre Nivel Reemplazo, por sus siglas en inglés) con 162.8.
Bonds aparece en la boleta por octava ocasión, tras recibir un 59.1% de apoyo el año pasado.
2. Roger Clemens
Durante 24 temporadas acumuló 354 victorias y 4,672 ponches en 4,916.2 entradas. Clemens ganó siete Premios Cy Young (el récord de todos los tiempos), fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1986 y participó en 11 Juegos de Estrellas en 24 temporadas con Boston Red Sox, Toronto Blue Jays, New York Yankees y Houston Astros.
«El Cohete» fue miembro de dos equipos campeones de la Serie Mundial y sus 139 WAR lo ubican tercero en el liderato de todos los tiempos entre los lanzadores. Regresa a la boleta por octava vez, tras aparecer el año pasado en 253 papeletas (59,5%), el más alto apoyo que ha recibido de los escritores.
3. Sammy Sosa
El Bambino del Caribe es uno de los mejores peloteros con menos apoyo de los votantes (apenas 7.8% el año pasado en su sexta aparición en la boleta). Sosa conectó 609 jonrones y empujó 1,667 carreras en 18 años con Texas Rangers, Chicago White Sox, Chicago Cubs y Baltimore Orioles.
El quisqueyano fue el Jugador Más Valioso y Premio Hank Aaron de la Liga Nacional en 1998, fue convocado a siete Juegos de Estrellas y obtuvo seis Bates de Plata. Es el único jugador de la historia con tres temporadas de 60 o más cuadrangulares y en 11 oportunidades superó la marca de 30.
Sosa, quien logró dos veces el 30-30 y se robó 234 bases, acumuló 58.6 WAR en su carrera, incluyendo 43.8 en los mejores siete años de su trayectoria, sin embargo, el 8,5% de apoyo que tuvo en 2019, hacen poco probable que sea electo en lo que será su octava aparición en la boleta.
4. Curt Schilling
Traten de olvidar por un momento que nunca ganó el premio Cy Young y sus decepcionantes mensajes en redes sociales y quedará un pitcher caballo de momentos grandes que merece estar en el Salón de la Fama. Como escribí varios párrafos atrás, trataré este proceso sin prejuicios, y en ese sentido, Schilling, el lanzador, tiene mi voto.
Schilling ganó 216 partidos, tuvo efectividad de 3.46 y ponchó 3,116 bateadores en 3,261 entradas en 20 temporadas, principalmente con Philadelphia Phillies, Arizona Diamondbacks y Boston Red Sox. Fue ficha clave para que Arizona conquistara su primer título en el 2001 y para que Boston terminara una sequía de 86 años en el 2004.
El derecho tuvo nueve temporadas de 200 0 más entradas, cinco de 200 ponches (2 de 300), tres de 20 triunfos (ocho de 15+) y en tres oportunidades terminó en segundo lugar en la batalla por el Cy Young. En toda su carrera otorgó dos boletos por cada nueve entradas y ponchó 4.38 bateadores por boleto. El seis veces Todos Estrellas acumuló 80.6 WAR, lo que excede por mucho el promedio que lograron los pitchers abridores que están en Cooperstown.
Viene de ser votado por un 60.9% del jurado en su séptimo año. Le quedan tres intentos a Schilling.
5. Omar Vizquel
Cuando se habla de la candidatura de Omar Vizquel al Salón de la Fama, inmediatamente los periodistas y aficionados recurren a Ozzie Smith como el mejor punto de referencia, lo que no es exactamente lo más justo.
¿Sabían ustedes que en Cooperstown hay 24 jugadores que jugaron primordialmente como torpederos en sus carreras y no todos defendieron como Smith o batearon como Honus Wagner y Cal Ripken Jr? ¿Han leído anteriormente de Dave Bancroft, Joe Tinker, Rabbit Maranville y Travis Jackson? Bueno, pues todos ellos también son torpederos que están en Cooperstown.
En un juego que por mucho tiempo ha subestimado al valor de la defensa, el venezolano Vizquel ha sido uno de los mejores en el arte de aparar la pelota. «Manos de Seda» ganó 11 Guantes de Oro– dos menos que Smith y dos más que Luis Aparicio, el único venezolano en Cooperstown– y tuvo cifras ofensivas bastantes parecidas a las de Smith (.262, 580 robos y 1,257 anotadas en 19 años) y Aparicio (.262, 506 robos y 1,335 anotadas en 18 temporadas).
Vizquel bateó .272 con 404 robos, 1,445 anotadas y 951 impulsadas en 24 temporadas en las Grandes Ligas y se retiró como el líder de juegos (2,709) y de porcentaje de fildeo (.984) y séptimo en WAR defensivo entre todos los torpederos de la historia.
Vizquel fue extraordinariamente maravilloso y duradero y tiene mi voto para el Salón de la Fama. En su segundo año en la boleta recibió un 42.8% de votos.
6. Larry Walker
Esta es la última oportunidad que tendrán los periodistas de elegir a Larry Walker, uno de los mejores peloteros de su era. Para entrar a Cooperstown, Walker (54,6% en 2019) tendrá que dar un salto extraordinario en la votación.
Uno de los jugadores más completos de su generación, el canadiense podía hacer de todo e hizo de todo por 17 años en las Grandes Ligas con Expos de Montreal, Colorado Rockies y St. Louis Cardinals. Bateó .313 con OBP de .400 y Slugging de .965, pegó 383 cuadrangulares y se estafó 230 bases en cerca de dos mil partidos.
Walker ganó el premio Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1997 y obtuvo siete Guantes de Oro, tres Bates de Plata y tres títulos de bateo y fue convocado a cinco Juegos de Estrellas. Con 72.6 WAR, superó a varios colegas jardineros que ya están en Cooperstown, incluyendo a Tony Gwynn, Duke Snider, Dave Winfield, Willie Stargell y Kirby Puckett.
Es verdad que Walker, quien jugó la mayor parte de su carrera en Colorado, se benefició de la altura de Denver, pero también es cierto que en más de mil partidos en la carretera, tuvo un OPS de .865, incluyendo un asombroso .890 fuera de Colorado mientras vistió la camiseta de los Rockies.
Mejor aún, el OPS+ (que compara a los jugadores con todos sus colegas, ajustando los efectos de ligas y parques) es de de 141. Eso significa que Walker fue 40% mejor que sus colegas a lo largo de su carrera, independientemente de los efectos que tuvieron en sus números los parques en que jugó.
NUEVOS ELEGIBLES
7. Derek Jeter
Uno de los peloteros más importantes de la historia de MLB. Punto. La pregunta con Jeter no es si será electo en su primer año, sino más bien si podrá igualar a su ex compañero de los New York Yankees, Mariano Rivera, quien es el único de la historia en ser votado de manera unánime.
Durante una carrera de 20 temporadas, Jeter bateó .310 con 3,465 hits (260 jonrones y 544 dobles), 358 bases robadas, 1,923 anotadas y 1,311 impulsadas. Fue convocado a 12 Juegos de Estrellas, obtuvo cinco Guantes de Oro y cinco Bates de Plata y terminó su carrera con 72.4 WAR y cinco títulos de la Serie Mundial.
«El Capitán» fue Novato del Año de la Liga Americana en 1996, tres veces quedó entre los primeros tres en la carrera por el Jugador Más Valioso y promedió 204 hits, 113 anotadas, 32 dobles y 21 bases robadas por 162 juegos durante una célebre carrera con un solo uniforme.
8. Bobby Abreu
El jardinero derecho no solamente ha sido el pelotero venezolano más completo de todos los tiempos, sino también uno de los más talentosos de su generación. En 18 temporadas, Abreu bateó .291 con 288 jonrones, 574 dobles, 400 bases robadas, 1,453 anotadas, 1,363 impulsadas y 1,476 transferencias.
Abreu fue un jugador de cinco herramientas que en seis ocasiones bateó sobre .300, en nueve superó los 20 jonrones, en seis los 30 robos y en ocho pasó de 100 bases por bolas. En el 2004, el jardinero bateó .301 con 30 jonrones, 47 dobles, 40 robos, 127 boletos, 118 anotadas y 105 remolques. Asi de bueno era Abreu.
Uno de los más subestimados de las últimas tres o cuatro décadas (apenas dos veces fue llamado a Juego de Estrellas, una vez ganó el Guante de Oro y una vez el Bate de Plata), Abreu promedió 19 jonrones, 38 dobles, 27 robos y 99 base por bolas por cada 162 partidos en su carrera.
Desde 1980, «El Comedulces» es #18 de Grandes Ligas en porcentaje de boletos recibidos por apariciones al plato entre los jugadores que tuvieron al menos cinco mil apariciones. Su total de bases alcanzadas por hits, boletos y pelotazos (3,949) es el #49 de la historia.
RESCATADOS (no voté por ellos en 2019)
9. Scott Rolen
No voté por Rolen el año pasado debido a que la boleta estaba demasiado cargada de mejores opciones. Pero el norteamericano ha sido uno de los antesalistas más importantes de todos los tiempos.
Rolen promedió 25 jonrones y 102 carreras impulsadas por cada 162 partidos y ganó ocho Guantes de Oro en 17 temporadas. Fue Novato del Año en 1997 y consistentemente un gran contribuidor en ambos lados del juego. Sus 70.2 WAR superan el 68.4 promedio que han tenido todos los 3B que están en el Salón de la Fama.
10. Billy Wagner
Wagner fue otro candidato que sacrifiqué el año pasado. Cuando se le compara a los mejores relevistas de la historia, incluyendo los que ya fueron instalados en Cooperstown, Wagner luce como que merece un puesto en la mesa.
Un tipo de 5-10 que pesaba menos de 160 libras cuando fue firmado al profesionalismo, logró rescatar 422 juegos, con promedio de efectividad de 2.31 y 11.9 ponches por cada nueve entradas (1,196 K en 903.0 IL) durante una inspiradora carrera de 16 años en Grandes Ligas. Wagner nunca permitió más de ocho jonrones en una temporada, limitó a la oposición a 6.0 hits por cada nueve entradas y abanicó a 1,196 de los 3,600 bateadores que enfrentó.
Wagner (853 apariciones y 903.0 innings) tuvo una carrera relativamente corta, pero fue extraordinariamente efectivo y de eso se trata el Salón de la Fama. De premiar a los mejores.
Crédito: espn.com.mx
Por David Schoenfield y Enrique Rojas
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