Álamo, Ver.- En Alajuela, tierra de ganaderos, el penetrante hedor a fruta fermentada hiere el olfato, y a la vista aparecen comederos repletos de cáscara de naranja, mientras decenas de vacas y sus crías se arremolinan bajo la fresca sombra de grandes árboles de zapote, de mango y de otras especies, en un intento por escapar del bochorno del mediodía; a lo lejos, los enormes potreros aparecen con pastos cortos y amarillentos, casi secos.
Sin ser precisamente la zona más afectada por la ausencia de lluvias, Alajuela, feudo de dos de los principales directivos de la Asociación Ganadera Local (AGL), también enfrenta problemas por falta de alimento para el ganado; de hecho, varios animales de este lugar ya reflejan en sus costillas y lomos la falta de peso.
“Ahorita, que no ha llovido, no ha caído el agua suficiente para que reverdezcan los potreros, la cáscara de naranja nos está apoyando…”, dice don Rubén Romero González, presidente del organismo pecuario y dueño del rancho de doble propósito ubicado a la entrada del poblado.
“En este rancho damos pollinaza, que está súper escasa; ahorita no me han traído. Yo me ayudo con pollinaza, con minerales, les doy dos kilos de alimento por vaca, salvado y melaza. Estoy tratando de ayudar y aun así se me ha bajado en cantidad suficiente la ordeña”, explica.
El dirigente ganadero coincide con el asesor jurídico de la agrupación, Federico Rosales Vicencio, de que en este momento, además del problema del abigeato, la falta de pastos, debido a la escasez de lluvias, está colocando al municipio en un momento de contingencia.
“Yo creo que esta situación está desde noviembre, porque este invierno, estos fríos que han hecho… Yo, en lo personal, opino que ha helado porque los zacates están quemados, y hay zacate que está grande, pero está seco completamente”, describe Romero González.
Federico, quien también es regidor noveno del Ayuntamiento, comisionado en Desarrollo Agropecuario, culpa al cambio climático, y revela que la ausencia de humedad en los pastos ha afectado ya a un setenta por ciento del hato ganadero alamense, con la pérdida de peso. Supone que la transición de invierno a primavera podría empeorar el dilema.
“Creo que todos en el municipio estamos en la misma situación”, agrega don Rubén, quien considera que la falta de pastos ha desplomado la producción de carne y leche en por lo menos un treinta por ciento.
LA AGL LANZA UN S. O. S.
En este escenario, ambos directivos de la AGL se pronuncian porque intervenga el gobierno municipal para gestionar ante las autoridades estatales y federales correspondientes (Sedarpa y Sagarpa) programas que subsidien alimentos para el sector ganadero.
“Ahorita no han aterrizado programas ganaderos, apenas están abriéndose las ventanillas. Te dan para repoblamiento de hato, apoyos, pero en sí, para la comida, hay que hacerla”, señala Romero González, quien asegura que comprar alimento (industrializado u orgánico) es muy caro y a la mayoría de los productores no les da el presupuesto.
Y añade: “Únicamente lo que está haciendo uno es vendiendo y, la verdad, no hay mucho mercado, los precios se han ido para abajo. La exportación está parada, yo creo que por lo del TLC… Y el becerro no tiene precio; yo he llegado a vender becerros hasta en 95 pesos de exportación porque yo tengo hato libre”.
Revela que el municipio cuenta con una superficie de veinte mil hectáreas para la ganadería, y un hato de veinte mil cabezas de ganado. “Es la información que tenemos del SINIIGA (Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado) con el que tenemos areteados 80 por ciento de los semovientes”, sostiene.
“Normalmente es una cabeza de ganado por hectárea, claro que los que tecnifican: Tienen riego, los apoyan con zacate de corte, con silo, pues pueden meterle más carga por hectárea”, detalla.
En este tema, sin embargo, difiere Federico Rosales, quien asegura que el hato global es de cuarenta mil cabezas de ganado.
Bajo este panorama, para el presidente de la AGL es más cómodo alimentar a sus semovientes con cáscara de naranja, “porque está la facilidad de que la dan molida, ya no hay que estarla partiendo, no hay mucho riesgo de que se vaya a atorar alguna. Nada más hay que tener cuidado, partir alguna que otra entera que viene para que no se te atoren”, abunda.
E insiste: “De no llover, el problema podría empeorar, pero yo tengo fe, porque oigo que, en otros municipios, como Tempoal ya han caído dos o tres aguaceros y ya se ven reverdecer, con la poquita o mínima agua que ha caído se ven un poquito reverdeciendo los potreros, pero necesitamos que llueva un poquito más. Agua tenemos todavía en las presas, pero de seguir la sequía y que se planten más soles, esto va a estar…”
EL ABIGEATO, OTRO AZOTE
Sobre la crítica situación del robo de ganado que ambos han revelado, también coincide Eduardo Hervert Cabrera, ganadero y presidente de la Unión de Tablajeros del mercado municipal Miguel Hidalgo.
Con anterioridad, había declarado: “La situación actual se está presentando por el abigeato que afecta a toda la región, pero, qué hacen las autoridades. A nosotros, los ganaderos, los tablajeros, nos paran a cada rato, nos piden la documentación; si vamos en regla no hay problema, pero sí nos dificultan un poco la movilización de los animales”.
En este tema, Rosales Vicencio también había puesto ya el dedo en la llaga, y había lamentado que desafortunadamente la mayoría de las víctimas de este delito no se atreven a denunciar por temor a represalias y por desconfianza hacia las autoridades investigadoras.
Señala que, en el último año, de los 525 socios del organismo pecuario, más de una veintena de productores han reportado robos en sus hatos; pero podría haber muchos más, que no han reportado ni denunciado.
DIFERENCIA DE OPINIONES
Contra todos los factores que mantienen en crisis al sector ganadero, don Rubén Romero rechaza que el descenso en la producción pecuaria esté afectando la oferta de carne para el mercado local.
Y es que anteriormente Hervert Cabrera había señalado que, derivado de los nuevos requisitos de facturación fiscal, la guía electrónica, el abigeato y las restricciones para la movilización de animales, la producción ganadera en este municipio se ha desplomado hasta en un setenta por ciento, lo que está afectando seriamente el abastecimiento de cárnicos para los consumidores.
“Yo pienso lo contrario, ganado hay suficiente, lo que pasa es que han ido a esas zonas (Costa Esmeralda y Puebla) porque es más barato. Están consiguiéndolo allá, pero yo creo que la situación para esos municipios ha de estar peor que la de nosotros y por eso están dando precios más baratos”, estima el dirigente ganadero.
Por su lado, la apreciación de Eduardo es: “Yo calculo que estamos produciendo un 30 por ciento de lo que necesitamos como abasto; ya no hay ganado como antes. Somos alrededor de 30 tablajeros, antes a cada uno por semana nos ofrecían cinco, diez, hasta más animales, y el que tenía capacidad de comprar, los compraba, y los que no, compraban tres, cuatro vacas a la semana”.
“La verdad, aquí ya la ganadería se ha perdido bastante, solamente sobreviven los que tienen un poquito de poder económico para mantenerse al tanto de las nuevas reglas. La mayoría de los productores ha dejado esa actividad y se han dedicado más a la citricultura”, apunta.






