Cada que se apagan los quemadores se genera alta emisión de gases que ponen en riesgo a población.

ROBERTO AGUILAR TOLENTINO

A pesar de la existencia de Normas Oficiales Mexicanas y de organismos encargados de la regulación y control, la quema de gases mediante los llamados quemadores tipo antorcha continúa realizándose diariamente. La empresa PEMEX no cumple con la normativa que exige informar a la población sobre qué gases se desechan, la frecuencia de las emisiones y los efectos que estas pueden tener.

“Nos están envenenando lentamente”, afirma don Arturo, ingeniero ambiental con conocimiento en aspectos legales y administrativos relacionados con los procedimientos de PEMEX. Señala que la empresa no respeta las regulaciones, actuando de manera arbitraria al liberar grandes cantidades de gas a la atmósfera a través de las quemas realizadas con antorchas y en la petroquímica.

Es evidente, al caminar por áreas como el Campo V, colonia Anáhuac, Cuatro y Medio, Aviación Vieja, División de Oriente, 5 de Mayo Vieja, Campo X en Totolapa Tihuatlán y otros sectores, que se percibe un fuerte olor a gas. “Para los empleados de PEMEX, esto no parece ser una preocupación; incluso dicen que no aguantamos nada. Sin embargo, la realidad es que están contaminando y envenenando lentamente”, concluye don Arturo.

Malas maniobras provocan constantes fugas de gas al apagarse la flama de los quemadores, y se expande entre las viviendas donde la gente inhala esas sustancia tóxicas de riesgo, “Que Pemex lo ve como algo normal y sin importancia”.

Un reporte de la Semarnat, señala que el tema del Cambio Climático se centra en la negociación multilateral para enfrentar posibles efectos, pues mundialmente se considera que, de mantenerse las tendencias contaminantes, la temperatura del planeta podría subir entre 2 y 6 ºC.

La principal causa del aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es el uso de combustibles fósiles. El cambio de uso de suelo constituye otra contribución significativa, pero de menor escala.

El sector energético contribuye con aproximadamente 80% de las emisiones de GEI en el mundo, la mayoría se genera durante la combustión de combustibles fósiles al liberar dióxido de carbono a la atmósfera.

La Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), determina que las emisiones de CO2 por este sector marcaron un nuevo record, 31.2 Gigatoneladas (Gt), 3.2% más que lo emitido en 2010.