Los resultados de la jornada electoral del pasado 4 de junio, enmarcados por la contundente victoria de Morena, un partido que participa en procesos electorales apenas desde 2013, muestra el creciente descontento de los ciudadanos contra los partidos políticos y el sistema político nacional en general, lo que se deduce de la escasa votación, que el 4 de junio representó apenas el 49 por ciento de la lista nominal del INE.
El grado de desconfianza se muestra principalmente, hacia partidos llamados satélite o “la chiquillada”, los cuales luchan por sostener el 3 por ciento de la votación general y conservar así las prerrogativas partidarias, que no son otra cosa que los recursos públicos provenientes de los impuestos que todos pagamos y que se les entregan en aras de mantener la “democracia” nacional.

