Panorama de devastación en la ribera del Pantepec

Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- A casi cuatro meses de las inundaciones registradas en octubre, las huellas del desastre siguen visibles a lo largo del río Pantepec, donde enormes árboles, principalmente sauces y algunos álamos, permanecen arrancados desde la raíz y esparcidos sobre la ribera, como testimonio de la potencia con la que el agua avanzó durante las crecidas.

Decenas de estos árboles yacen tirados a lo largo del cauce, con troncos fracturados y raíces expuestas, formando un paisaje que contrasta con la imagen verde y viva que por años caracterizó esta zona.

La fuerza de las corrientes no solo modificó el curso del río, sino que arrasó con la vegetación que daba sombra a quienes acudían a este espacio natural.

Aunque los trabajos de reconstrucción han permitido avanzar en la reparación de viviendas, caminos, puentes e infraestructura urbana, el daño ambiental permanece.

El camino que conduce a la parte baja del río, a la altura del puente José López Portillo, prácticamente desapareció tras las inundaciones, dificultando el acceso a un sitio que antes era frecuentado por familias como área de recreo, especialmente durante las tardes de la temporada de calor.

Ahora el escenario es distinto. Donde antes había árboles en pie y espacios de convivencia, ahora quedan restos de troncos caídos y una franja de tierra erosionada que refleja el impacto profundo que las crecidas dejaron no solo en la infraestructura, sino en el entorno natural de Álamo.