Tras la conquista española llegaron miles de esclavos de origen africano a territorio veracruzano, muchos de ellos fueron traídos a Tamiahua para ocuparse de diversos trabajos, entre ellos la pesca. Desde entonces en esta tierra corre sangre africana y esto puede verse en la piel y rasgos de un gran segmento de la población.
Héctor Santiago Careaga, coordinador de eventos del Colectivo Afro Tamiahua, nos comenta que se siente orgulloso de conocer su ascendencia, motivo por el cual se encarga de visitar comunidades en busca de afromexicanos.
La labor del colectivo Afro Tamiahua es visitar las comunidades donde dan pláticas de identidad y sensibilización para identificar a las comunidades, y que se sientan reconocidas por ser afrodescendientes.
Aunque no existe un documento que les indique su origen preciso, son reconocidos por el fenotipo, su cabello, color de piel y rasgos peculiares que indican su ascendencia, aunado a las costumbres que practican diariamente, como en las comidas y tradiciones que influyen la cultura típica de un africano.
En la actualidad mucha de la cultura africana quedó arraigada en Tamiahua, la manera de capturar camarón con las charangas es una de ellas, ya que los esclavos no tenían libertades, estos usaban su astucia y capturaban el crustáceo a través de estas artes de pesca.
Las “estocadas”, que se encuentran en el estero, para separar las embarcaciones y pescar, son también parte importante de la herencia de los primeros negros que llegaron a estas costas. La comida conocida como cristianos, la machuca, las cocadas y los jamoncillos, por mencionar unas, son parte de la cultura afro.
Comentó que también tienen el propósito de vigilar la salud de los descendientes, ya que como herencia también traen consigo la diabetes, motivo por el cual realizan campañas donde regalan glucómetros para que constantemente se revisen.
Pero sin dudarlo, las actividades que más disfrutan son cuando salen a otras ciudades a conocer más afros descendientes, donde en ocasiones practican danzas de origen africano.
Héctor Santiago concluyó recordando historias que su abuelo le contaba, descubriendo que la intención fue prepararlo para aceptar su origen, historias que aún tiene en su memoria y no piensa quedárselas, ya que las trasmitirá a sus hijos y nietos cuando los tenga.
Según en el libro Tamiahua, una Historia Huasteca, escrita por José Luis Melgarejo Vivanco, fue en el año de 1591 cuando llegaron a Tamiahua los africanos, que eran sometidos a toda clase de trabajos pesados de parte de los españoles. También se encargaban de los trabajos de pesca, lo que incomodaba a los indígenas locales.
Por su parte, la geógrafa Odile Hoffmann, en su publicación “De ‘negros’ y ‘afros’ en Veracruz”, estima que de 1576 a 1640, llegaron unos 200,000 negros africanos, como esclavos, a territorio Veracruzano. Estos fueron dispersados en la Nueva España y muchos se quedaron en diferentes regiones de Veracruz.

