ÁLAMO, VER.- Pletóricos de fe, miles de fieles católicos se rindieron una vez más ante la Virgen de Guadalupe y desde la noche de la víspera del aniversario 487 de su aparición en el Cerro del Tepeyac se volcaron por las principales calles de la ciudad hasta abarrotar el recinto parroquial ubicado en el centro de la citrópolis.
Este miércoles, durante todo el día, la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores fue nuevamente insuficiente para albergar la numerosa feligresía que acudió a rendirle honores a la Virgen Morena, ante cuya sagrada imagen desfilaron innumerables Lupitas y Juandieguitos para recibir su bendición.
Pasado el mediodía, el saldo por los festejos guadalupanos era blanco, pues hasta entonces el evento religioso había transcurrido sin incidentes.
La noche del martes, decenas de peregrinaciones habían exaltado el culto a la Reina de México, en una procesión llena de colorido, de luces y cánticos, de murmullos y de cláxones, pues el gremio de los taxistas participó con todo y unidades.
El miércoles, la fiesta religiosa prosiguió con misas y bendiciones, con rezos y oraciones, con risas de alegría de la gente joven pero también con el misticismo solemne de personas mayores; y afuera, en el atrio, con la estruendosa música de viento.


