Tihuatlán, Ver.- Aun cuando se instituyeron los sistemas educativos, como las telesecundarias y telebachilleratos, para atender a los jóvenes estudiantes de manera directa en sus localidades en un intento por arraigarlos, la emigración juvenil desde las comunidades es un fenómeno social permanente, quedándose solamente los niños y adultos mayores, señala el abogado agrarista Miguel Méndez Morales, de la comunidad El Palmar.
Indicó que desde décadas atrás, cuando se acuñó para los migrantes el término “Bracero”, en alusión al programa huésped que implementó Estados Unidos en 1942 para contratar mano de obra agrícola, la expulsión de trabajadores del campo no se ha detenido.
El litigante planteó que, aun cuando se crearon más escuelas en el medio rural, los jóvenes, hombres y mujeres, no han encontrado el éxito deseado en sus localidades y abandonan el surco, la siembra de granos y las actividades productivas como la ganadería, porque no hay sustento suficiente y se ven en la necesidad de buscar un empleo mejor remunerado y se van de su tierra, en otros casos para estudiar en escuelas de nivel superior.
Miguel Méndez anotó que, en la mayoría de los casos, se trata, principalmente, de una migración interna, pues por ejemplo desde localidades de Tihuatlán se van a la Ciudad de México, Reynosa, Nuevo Laredo, Monterrey, Michoacán e incluso Tijuana y Baja California, aunque otros se aventuran a cruzar la frontera norte, convirtiéndose en braceros indocumentados.

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