Especialistas del Hospital Civil de Guadalajara informaron sobre la situación del diagnóstico y tratamiento de las distintas variantes de hepatitis, así como las medidas preventivas para la población. Montserrat Lascarro, encargada de la Clínica de Hepatitis del Servicio de Gastroenterología del Hospital Civil «Fray Antonio Alcalde», explicó las pautas de prevención primaria enfáticas en la higiene personal y el manejo de alimentos para evitar cuadros agudos: «Tenemos que hacer nosotros hincapié en que el paciente tenga cuidado con su higiene, con la parte que nos toca hacer a nosotros como población; una buena desinfección de los alimentos, un buen lavado de manos antes y después de ir al baño, no solamente se lavan las manos hasta que las veamos sucias, se tiene que hacer antes y después de ir al baño, antes y después de comer y de preparar los alimentos».
Por su parte, la doctora María Isabel Amézcula, jefa del Banco de Sangre del Hospital Civil de Oriente, detalló los procedimientos clínicos de laboratorio necesarios para confirmar la presencia del virus en el organismo y determinar la viabilidad de una terapia médica: «Se llaman serologías; si alguna de estas son reactivas o positivas, pues entonces brincamos al siguiente escalón que se llaman cargas virales. Tanto en hepatitis B como hepatitis C hay que confirmar con una segunda prueba la infección en la sangre de nuestros pacientes para entonces poderles ahora sí dar un tratamiento específico a cualquiera de estas dos».
Las hepatitis agudas, como los tipos A y E, se relacionan con deficiencias en el lavado de manos o en la preparación de alimentos; los síntomas asociados a estas variantes incluyen dolor abdominal, náuseas, vómito y la tinción amarillenta en la piel. «En el caso de la hepatitis B, hay que hacer tanto pruebas, perdón, carga viral como el resto de antígenos y anticuerpos para estratificar bien la enfermedad y saber si el paciente en ese momento es un candidato a recibir un tratamiento o podemos esperar un poco más», dijo.
Frente al panorama en el que entre 400 mil y 600 mil personas viven con hepatitis C y un 25% desconoce su condición, los análisis anuales de laboratorio resultan clave para la detección temprana en personas con antecedentes de exposición a factores de riesgo, permitiendo canalizar a los pacientes a las unidades hospitalarias correspondientes, para evitar daños permanentes en el hígado.

Por Redactor1