Los directivos son los que amasan fortunas por las excesivas colegiaturas explotando la labor del docente.

POR ROBERTO AGUILA R TOLENTINO

Poza Rica, Ver.- Los industriales de la educación se hacen ricos de la noche a la mañana gracias no a la calidad de sus “producto”, sino, a la necesidad de los maestros que ganan una miseria por una hora de clases, mientras que los directivos de secundarias, preparatorias y universidades particulares, amasan fortunas.

Algunos docentes entrevistados, señalan que, la reciente propuesta de la presidenta Claudia Sheimbaum ha sido contundente al destacar que “la educación debe ser como lo establece la Constitución, laica y gratuita”, sobre todo, de calidad, de ahí que, en los próximos meses, se esperan algunos ajustes en cuando a la operatividad de las instituciones particulares.
Y es que, en la situación actual, por ese bajísimo pago, se presta para que den clases, maestros sin el perfil académico; pero no hay organismo que intervengan, investiguen para nivelar esto.

“La cosa no es pareja”, aseguran, pues ante la necesidad de tener un ingreso extra, a lo que ganan laborando en otros menesteres, una colegiatura oscila entre los mil y 4 mil pesos, dependiendo del plantel y el pago por una hora de clases sea un insulto.

El maestro acude a dar clases una hora y su pago es de 70 pesos, por lo que busca la manera de que por lo menos le asignen tres o cuatro horas, para compensar un poco, sobre todo ante la responsabilidad de alimentar de conocimiento a las nuevas generaciones, “y qué decir cuando tenemos que hacer evaluaciones, ahí si que es muy matado”.

Es una injusticia que el maestro gane tan poco y que la escuela tenga ingresos que son un insulto, mientras la calidad educativa sigue dejando que desear.