El parón del deporte en el mundo debido a la pandemia de coronavirus ya está registrando sus primeros efectos económicos, con la reducción forzada de salarios como una de las medidas para paliar las pérdidas. Pero cuando la actividad vuelva a la normalidad, hecho que por sí mismo será lo más importante porque significará que el virus se contuvo, los atletas tendrán que afrontar un periodo cuesta arriba y a marchas forzadas con el fin de recuperar ritmo competitivo.

Estad adversidad es a la que se enfrentarán los futbolistas de la Liga MX, que, aunque mantienen cierta actividad en su hogares, han perdido fondo físico y fortaleza muscular, así como vínculo con el balón y el terreno de juego. Sobre esta tesitura versarán los retos de los protagonistas del fútbol mexicano, quienes forzosamente requerirán de un periodo especialmente dedicado a la recuperación de ritmo antes de regresar a competencia.

Falta de fondo físico

Es una realidad que la limitada movilidad que han sufrido los futbolistas debido al aislamiento pasará factura en lo físico, pues la capacidad de resistencia y la masa muscular irán reduciéndose paulatinamente. En ese sentido, hace unos días el preparador físico del León, Luis Fernando Martínez, afirmó que, para recuperar la forma física, los futbolistas necesitarán, al menos, un par de semanas de trabajo similar al de pretemporada para estar aptos para la competencia.

Pérdida de ritmo futbolístico

Además del aspecto físico, los futbolista afrontarán una reducción en su presencia, movilidad y acompañamiento en la cancha, pues el trabajo colectivo ha sido nulo, lo que posiblemente se traducirá en una descoordinación grupal y un cúmulo de imprecisiones con el balón cuando se pretenda establecer juego de conjunto. Esto mismo se buscará subsanar de manera extraordinaria en la ‘pretemporada’ atípica.

Riesgo de lesiones

Una de las mayores preocupaciones de los cuerpos técnicos será evitar cualquier lesión que puedan sufrir los futbolistas producto de la inactividad que acumulan, ya que este periodo relaja los músculos y se corre el riesgo de lastimarlos cuando se fuercen otra vez al máximo. De ahí la importancia de un intenso trabajo antes de volver al ritmo de competencia habitual.

Falta de apoyo en las tribunas

Otro aspecto que puede afectar el rendimiento de los futbolistas una vez que se regrese a competencia podrá ser la ausencia de público, al menos en la medida habitual, ya que, ante la naturaleza del fenómeno que se vive, será complicado que los aficionados tengan plena confianza de exponerse al exterior a la brevedad, por lo que, seguramente, lo pensarán dos veces antes de acudir a un estadio, lo que puede mermar en el rendimiento de los futbolistas por la falta o disminución de impulso de la afición.

MARCA

Por ALF