Irving Macay, de 28 años, vivió este fin de semana un infierno, su casa, el lugar donde debía recibir, cariño, amor y aceptación, fue el escenario de lo que vive un joven con una preferencia sexual distinta a lo que marcan los estereotipos.
Con golpes, y palabras altisonantes fue corrido de su vivienda, su madre y padrastro, le echaron su ropa a la calle, y fue amenazado para que no volviera. “Las leyes no ayudan a quienes padecemos VIH, he sufrido el rechazo, la homofobia y la discriminación en sangre propia, mi familia me hizo a un lado, y ni mis retrovirales me quisieron entregar. Mi padre biológico me acompañó por mis cosas, pero también a él lo lastimaron, lo que quiero es recuperar mi medicina y mi computadora, que es parte de mi herramienta de trabajo”.
Irving Macay denunciará ante la Fiscalía General del Estado (FGE) lo que le ha ocurrido, pero teme represalias por hacer pública la agresión a la que fue objeto por su padrastro Ernesto Alfredo O., además, en su casa siempre sufrió violencia intrafamiliar. Él actualmente es consejero municipal de jóvenes en el área de diversidad sexual.
Lo que pide es que le devuelvan sus pertenencias y que se disculpen, “tener una preferencia sexual distinta, no se debe curar, se debe aceptar, tengo miedo”, fueron sus palabras.














