Poza Rica, Ver.- Ana Carrillo tiene 28 años es abogada por la Universidad Veracruzana tiene experiencia en temas de litigio y notariales. Aún así su salario mensual no rebasa los 7 mil pesos mensuales, acaba de rentar un departamento compartido en la colonia 27 de septiembre y a pesar de ser profesionista tiene que hacer malabares para pagar renta, despensa, transporte y salir con su novio.

Ana es millennial y lo menos que le interesa es la política dice desconocer cuáles son los punteros a la presidencia además de Andrés Manuel López Obrador, mucho menos conoce los nombres de posibles candidatos a la gubernatura de Veracruz ni quienes suenan para la diputación federal del V distrito, no sabe cuándo inicio el proceso electoral ni la fecha de las elecciones del próximo año.

“Tengo otras prioridades, además todos son corruptos”, apunta Ana.

El caso de Ana no es el único en Poza Rica ni en el país. Los millennials, jóvenes entre 20 y 35 años hoy conforman la casi la mitad de población mexicana en edad de trabajar y gran parte del padrón electoral que no va a las urnas.

De acuerdo con el portal Nación 321, al 22% de los millennials no le interesa nada la política, al 36% le interesa poco, al 23 % le interesa algo y a tan solo 18% le interesa mucho.

Según la información del mismo portal la primera palabra que se asocian los jóvenes millennials con la política es corrupción, de ahí las siguientes palabras en orden descendente son: ratero, repulsión, aburrido, injusticia, deshonesto, fraude, robo.

El proceso electoral 2017-2018 inició en Veracruz ayer, el presidente del Organismo Público Electoral del Estado de Veracruz, Alejandro Bonilla insistió en la obligación ciudadana de votar. Los millennials representan uno de los principales retos para el proceso electoral venidero.

Por ALF