Álamo, Ver.- La alcaldesa morenista Blanca Lilia Arrieta Pardo enfrenta el costo de sus errores y traiciones, y ahora, desde la orfandad política busca a toda costa congraciarse con la gobernadora electa Rocío Nahle.

Como integrante del equipo del exsecretario de Gobierno”, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, conocido como “Bola 8”, Lilia Arrieta tuvo el desacierto de no mantenerse neutral en la precampaña por la gubernatura y fue evidente que trabajó en contra del proyecto de Rocío Nahle García, afirman integrantes de Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

“Bola 8” quedó al margen y Nahle García rendirá protesta constitucional el 1 de diciembre próximo, con lo que el panorama actual y futuro político a corto plazo para la alcaldesa es incierto, exponen los mismos morenistas.

En el intento desesperado de buscar cobijo, Arrieta Pardo organizó el pasado 20 de septiembre un Foro Citrícola al que invitó a Evaristo Ovando Ramírez, titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDARPA), pero también a Rodrigo Calderón Salas, futuro titular de este despacho con Rocío Nahle.

La estrategia es congraciarse con la actual gobernadora electa y, de ser posible, tender puentes para que Calderón Salas, actual alcalde de Martínez de la Torre, ejerza su influencia y le conceda alguna subsecretaría o dirección a Pardo Arrieta.

Con ello, Lilia Arrieta estaría “separada de la alcaldía para evitar el nepotismo y promover a su hija Asenet Castro para heredarle la silla”, acotaron los morenistas.

Sin embargo, advierten que dar una cartera a la presidenta de Álamo sería un error de Calderón Salas, pues acusan que no solamente se fue a la cargada a favor de Eric Cisneros, sino que “jugó con dos cartas en el pasado proceso electoral porque parte de su equipo apoyó a Pepe Yunes y esto es traición y ya lo sabe la ingeniero Rocío Nahle”, aseveró un activista de la Cuarta Transformación.

Por si el panorama no fuera lo suficientemente adverso, en corrillos políticos locales se advierte el distanciamiento de Lilia Arrieta con la diputada federal Elizabeth Cervantes de la Cruz, con la diputada local electa Imelda Garrido Alvarado, y con el equipo que apoyó al ahora Senador Manuel Huerta, así también mantiene una sutil confrontación con José Roberto Arenas, cercano colaborador y promotor de Rocío Nahle en la campaña, e incluso con el virtual ex panista Jorge Vera, quien se podría perfilar por cuarta vez a la alcaldía, pero esta vez por Morena.

“Lilia Arrieta va a terminar sin pena ni gloria. Se acabará su administración y se irá como una presidenta gris, sin trascender”, agregaron.