En el pasado, los adultos abusaron inmisericordemente de los niños, niñas y adolescentes. Nuestros antepasados aztecas eran crueles con sus hijos, así como sus maestros. Quienes desobedecían eran duramente castigados: les hacían oler humo con chile o les clavaban espinas de maguey en su cuerpo, ponerles las manos en el fuego, lo menos que recibían eran latigazos con el cuerpo desnudo. Les hacían creer que, si eran sacrificados a sus dioses, ellos pasarían a ser como tal y las familias de estos niños eran respetadas, porque en su familia había dioses o diosas -niñas y jovencitas-.
Existe un acta levantada ante notario público en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en la que especifica que, por primera ocasión, el 24 de mayo de 1916 se celebró El Día del Niño en Tantoyuca, Veracruz. Es decir, en plena Revolución Mexicana, siendo Presidente Venustiano Carranza, pero la idea fue de los tantoyuquenses. Según investigaciones, esta celebración se suspendió temporalmente hasta que, en el gobierno de Álvaro Obregón, el 30 de abril de 1924, se instituye como El Día del Niño y se inició el festejar a nuestros infantes mexicanos.
En México, solo hace 19 años, con Vicente Fox de Presidente se promulgó «Los Derechos de las niñas, niños»; después en el 2014 fue sustituida esta ley por «Los Derechos de niños, niñas y adolescentes», pero desgraciadamente, en pleno siglo XXI, muchos niños no ven que sus derechos se les respete.
No basta plasmar leyes en un papel, sino cumplir su contenido!. La educación, que es un derecho sagrado para los niños y adolescentes porque así lo estipula y obliga la Constitución Política de 1917 que actualmente nos rige, toda parchada si ustedes quieren (enmiendas), pero es la Constitución, sin embargo, se viola todos los días, pues la educación ni es gratuita, ni es obligatoria, ni es laica. Pero vamos a ver lo exclusivo y lo que nos llega a afectar directamente a los mexicanos: Gratuita, no lo es, porque se disfraza con el cobro de una «cooperación voluntaria» de los padres de familia, no le llamen inscripción, porque se enojan los que la administran y hasta el mismo gobierno federal. ¿Que hay apoyos como becas? Sí, efectivamente, pero no es para todos. Muchos padres deben mendigar para que sus hijos tengan una beca, pero esta es discriminatoria, porque no es para todos, solo para unos cuantos ¿Sí o no? Es verdad que ha habido cambios sustanciales en cuanto a que las oportunidades educativas se han abierto más en este siglo XXI, pero no hemos llegado a cumplir del todo el artículo 3° Constitucional. Dicen algunos «Actualmente no estudia el que no quiere».
Pero mientras se cobren cuotas de inscripción altas y que de plano desaparezcan, no es posible que un niño, niña o jóvenes estudien, porque no tienen para comer, mucho menos para estudiar ¿o no?. En las escuelas básicas se debería darles alimentos a los alumnos, porque es verdad que «la letra con hambre no entra» ¿o no?. Así, al menos los padres de una familia pobre dirán «yendo los hijos a la escuela tienen seguro el alimento». Caso contrario, los niños tienen que trabajar para ayudar al gasto familiar. ¿Cuál Día del Niño?.
Pero dentro de todo lo malo, al menos en México nuestros niños no son utilizados como «carne de cañón» que tengan que cargar un fusil y dispararles a otros -que se les dice son enemigos- quitándoles la vida.
México es un país de paz y así queremos continuar. Por otra parte, sería bueno que los maestros, que somos libres pensadores, propusiéramos que en cada aula se adhiriera en un papel los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, para que ellos hagan conciencia y sepan defender sus derechos, y que el día de mañana no lleguen a ser unos delincuentes.
Por todo esto digámosles a nuestros hijos, nuestros niños, ¡Feliz Día del Niño! este 30 de abril 2020, que, aunque los festejos estén suspendidos, que esto no llegue así en cada uno de los hogares, valoremos a nuestros hijos, a nuestros nietos, sobrinos, primos y hermanos; hagamos un pequeño festejo familiar para que nuestros niños se sientan felices y afiancen en su conciencia que para nosotros son importantes ¿No creen? Estamos seguros que en sus mentes guardarán estos bellos recuerdos. ¡Felicidades a todos y hasta la próxima!.
Por Félix Ovando Hernández
Cronista de Cerro Azul, Ver.
