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La cirrosis no se cura

 

Dr. Ignacio Espinosa Médico Internista Tels: 782 82 263 52 y 782 888 0056.

 

Muchos pacientes acuden a consulta con la esperanza de una receta que cure la cirrosis.

Bien decía el filósofo alemán, F Nietzsche: “la esperanza es, en verdad, el peor de los males, porque prolonga la tortura de los hombres”.

Debo aclarar que utilizo frases de sabios,  o enlaces de otros médicos mucho mejores que yo, para afirmar mis limitados conocimientos y convicciones en relación con mi experiencia personal, ya que observo pacientes cirróticos tomando medicamentos como propranolol, colchicina, metionina (samyr), pentoxifilina, derivados de la cortisona, penicilamina, propiltiouracilo,  sin que se haya probado alguna ventaja clara y no se recomiendan, a pesar de lo cual se prescriben con el riesgo de causar más daño que beneficio relacionado con los efectos tóxicos que todos los fármacos conllevan, tal como he visto casos intoxicados con propranolol o metoprolol.

 

¿En qué consiste la cirrosis?

La cirrosis o fibrosis del hígado, se caracteriza por lesión, inflamación y cicatrización (fibrosis) de las células del hígado en forma lenta y progresiva dependiendo de las causas: el alcoholismo intenso, en la mayoría de los casos o una hepatitis crónica viral que se deduce si la persona con cirrosis no es alcohólica. Hay otras causas muy raras de cirrosis como la hemocromatosis, esta sí, una rara enfermedad genética que se caracteriza por aumento en la absorción de hierro que se deposita en hígado (cirrosis) corazón (insuficiencia cardiaca) y páncreas (diabetes).

Si no hay curación, ¿Qué se debe hacer?

Si la cirrosis no tiene cura, el tratamiento se concreta a controlar las complicaciones: retención de líquidos, hemorragia por várices esofágicas y el coma hepático, además de corregir los factores corregibles que la provocan como el alcoholismo, a sabiendas de que si la cirrosis por alcohol ya está definida, la abstención del alcohol lo único que puede ofrecer es que la enfermedad no avance, o avance lentamente, pero de ninguna manera, el dejar por completo el alcohol garantiza que la cirrosis desaparecerá.

Por otra parte, el tratamiento de la hepatitis crónica activa que sucede en un 5% de los casos de hepatitis aguda sobre todo del tipo viral B y C, tampoco garantiza que no evolucionará hacia la cirrosis, esto lo estoy observando en esta época en que algunos pacientes con suficientes recursos económico se someten a tratamientos muy caros y durante décadas para la hepatitis crónica. Tampoco es garantía de no evolucionar a cirrosis, ya que tampoco hay tratamiento específico que erradique con certeza, la infección viral crónica.

 

Una falacia cara, metionina (samyr).

Por ser un aminoácido esencial, es decir, que el organismo no logra producir, la metionina debe ser obtenida a través de la ingesta de alimentos ricos en proteínas, como huevos, pescados, carne bovina y leche, por ejemplo. Un tratamiento mensual dizque “para proteger al hígado” tiene un costo que oscila de 2 a 3 mil pesos y no se ha comprobado su eficacia para proteger al hígado. ¿Cuántos kilos de huevo, pescado o carne, que contienen metionina, se pueden comprar con esa cantidad?

 

Reposo al hígado: ¿Para qué?

Cualquier órgano enfermo en forma aguda (corta duración) o crónica (prolongada) de entrada necesita reposo, es decir, limitar la actividad o función de ese órgano. Si el hígado es el principal mecanismo de eliminar fármacos que se ingieren para cualquier enfermedad, significa que entre más medicamentos se prescriban, más sobrecarga de trabajo para el hígado, menos posibilidades de recuperación y mayor riesgo de empeorar la enfermedad que se está “tratando de curar”. Así, prescribir fármacos para, “kiske”, curar la cirrosis sin probaba eficacia, lo único que se logra es arriesgar al enfermo a provocarle más daño que beneficio y a empeorar la cirrosis  o a impedir que los mecanismos sanadores naturales, actúen a plenitud. Como se comentó en la entrega previa

Bien reza un dicho de Hipócrates: que la medicina sea tu alimentación y tu alimentación se la medicina. O aquel que reza: el mejor médico es aquel que reconoce la inutilidad de la mayoría de los medicamentos que prescribe.

Pronóstico       y calidad de vida.

Dependiendo de la etapa en que se encuentre, y otras enfermedades asociadas, la cirrosis tiene un pronóstico relativamente benigno para la vida. He observado pacientes hasta con 20 años viviendo “amistosamente” con su hígado cirrótico y “embaulando” uno que otro “alipús” entre pecho y espalda. Una cheve bien fría una copa de un buen vino no empeora la cirrosis. Son los excesos en forma aguda lo nocivo. La calidad de vida depende de las restricciones muchas veces, exageradas, que impiden disfrutar una buena comida o un aperitivo.

Correo: dockiskesabe@msn.com      Web: www.kiskesabe.com

 

 

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