Comerciantes ocupan de forma permanente el callejón Pípila y otras vías del primer cuadro, dificultando tránsito y generando quejas de vecinos y automovilistas.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Desde hace varios años, un nutrido grupo de comerciantes mantiene invadido de manera permanente calles de la zona centro de Álamo, principalmente el tradicional callejón Pípila y la llamada “Calle de la Piedrita”, a un costado de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores.
Residentes de la ciudad señalan que ninguna autoridad municipal ha buscado erradicar de manera definitiva esta situación, toda vez que le han dado tratamiento de “mal necesario”, y para no afectar intereses políticos y económicos.
Aunado a ello, en fechas especiales y festividades se permite que grupos de vendedores acaparen otras calles importantes, como en Todos Santos y Navidad, entre otras.
Del mismo modo, durante celebraciones como Día del Amor y la Amistad o Día de las Madres, decenas de vendedores instalan puestos semifijos en distintos sectores en inmediaciones del mercado Miguel Hidalgo, además de que, aunque existe una prohibición mediante acuerdo de Cabildo, recientemente ha sido invadida la plazoleta frente a Casa de Cultura, donde los domingos se suele ejercer el comercio ambulante.
De hecho, es frecuente que el ayuntamiento otorgue permisos temporales, pero en numerosas ocasiones los puestos se mantienen más allá del periodo autorizado, lo que provoca congestionamiento vial y dificulta el paso peatonal
Vecinos del primer cuadro y automovilistas han expresado su molestia ante la obstrucción, sin embargo no existe un proyecto de ordenamiento y rescate de la vía pública invadida de manera permanente.
Habitantes de la ciudad coinciden en que, aunque la actividad comercial impulsa la economía local, resulta urgente una regulación más efectiva y una reubicación que no afecte el flujo urbano, lo que será un reto para el gobierno municipal que dará inicio el 1 de enero próximo, ya que la actual administración de Lilia Arrieta fue un “cero a la izquierda” en este rubro, señalaron.
En contraparte, representantes del sector comercio argumentan que los tianguis especiales representan una fuente importante de ingresos, especialmente en temporadas de alta demanda. Sin embargo, algunos de ellos reconocen la necesidad de ajustar horarios y espacios para evitar un impacto negativo.
