En varios puntos de la ciudad cercanos a instalaciones petroleras, el fuerte olor a gas se torna insoportable, esto en ocasiones se debe a la falta de precaución de los trabajadores que no atienden las fugas oportunamente, afirman vecinos.
Aunado al fuerte olor a hidrocarburo, los afectados temen que el aumento de enfermedades respiratorias en niños y personas de la tercera edad esté relacionado directamente con esta actividad, y pueda ser grave para la salud.
Por PAULO RUIZ VARGAS
Foto: Miguel Rivera Espinoza
