Coatzacoalcos, Ver.— La madrugada de este viernes 28 de agosto, el fantasma de la violencia volvió a hacerse visible en las calles de Coatzacoalcos con la aparición de dos lonas con mensajes intimidatorios atribuidos, de manera no confirmada, a un grupo delictivo.

Las mantas fueron colocadas en puntos estratégicos y de alta visibilidad de la ciudad: una sobre el puente peatonal de la avenida Universidad Veracruzana, frente a la zona de la máxima casa de estudios, y otra en el distribuidor vial de la carretera Coatzacoalcos-Villahermosa, a la altura de la colonia Primero de Mayo.

Los textos contienen amenazas y acusaciones contra un elemento de la Policía Ministerial identificado con el alias de “El Henry”, a quien señalan de brindar presunta protección a un grupo denominado “Las Charras”. Hasta el momento, tales señalamientos forman parte exclusivamente del contenido de las lonas y no constituyen hechos acreditados por una autoridad.

Los mensajes también mencionan a diversos establecimientos y empresarios porteños, entre ellos “El Calamar”, “La Ventanita”, “Nueva Yol”, “Agua Mala”, “Tantra” y “Amazonas”, además de una persona identificada con el sobrenombre de “La Soraya”.

La amenaza se extendió también hacia integrantes de la CATEM, particularmente contra su delegado, de apellido Soto, y sus agremiados.

Más allá de la autenticidad de las acusaciones, el contenido de las mantas revela un escenario de intimidación dirigido contra sectores policiales, empresariales y comerciales, además de transportistas, elevando nuevamente la preocupación entre habitantes de la ciudad.

La segunda lona reproduce señalamientos similares contra el agente ministerial y lo responsabiliza, según el propio mensaje, de brindar protección a integrantes de un grupo rival al que atribuyen agresiones contra negocios y trabajadores.

Tras el reporte ciudadano, elementos de la Policía Estatal acudieron a los puntos donde fueron instaladas las lonas y procedieron a retirarlas. Los materiales quedaron bajo resguardo para ser entregados a las autoridades competentes.

Ahora corresponderá a las instancias de seguridad e investigación determinar quién colocó las mantas, si existe algún grupo detrás de los mensajes, cuál es su propósito y si las amenazas representan un riesgo real para las personas mencionadas.

Mientras tanto, el regreso de este tipo de mensajes a espacios públicos vuelve a colocar a Coatzacoalcos ante una pregunta incómoda: ¿se trata únicamente de una estrategia de intimidación entre grupos criminales o de una advertencia que podría anticipar nuevos episodios de violencia?

Por Redactor1