Análisis Global
Carlos Medrano
Un caso de un pequeño niño de 2 años de edad que cayó a un pozo ilegal de 70 metros de profundidad demuestra la dura lucha que hay en España por el agua, este caso del menor a puesto en alerta a la ciudadanía sobre los pozos ilegales que existen.
Las personas que crean este tipo de pozos están robando un bien público, se estima que hay un millón de pozos luneros los cuales perforados de noche para saciar la sed de los alimentos, frutas y hortalizas para toda Europa desde la región más seca del continente.
Ahora todo el mundo en España y Europa buscan quitarse la responsabilidad por este tipo de casos, un paraíso engañoso el parque natural de Doñana al sur de Sevilla declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO es un lugar de descanso de aves migratorias, un oasis rodeado de sedientas fincas agrícolas.
La lucha por el agua amenaza la naturaleza y agudiza el problema de los pozos ilegales, el agua es el motor económico, el agua es el motor de la diversidad para mantener los humedales y la fauna, también es el motor para mantener parte de la actividad socioeconómica del entorno como es la agricultura intensiva.
El gran problema que radica es que en los últimos 30 años han proliferado las explotaciones del uso ilegal de agua en la zona, eso afecta directamente a la marina del Roció, afecta a muchas lagunas que han desaparecido, el acuífero ha descendido, por lo cual se ha cambiado lo hidrología natural de Doñana y están acabando con el patrimonio.
Las autoridades abandonan a las personas que denuncian a las fincas ilegales que los productores ponen sin seguir el procedimiento adecuado, las denuncias que se han realizado sobre los pozos ilegales no llevan a ningún camino y que no se sancione.
Plantaciones ilegales y las autoridades no hacen nada para regular esta situación de la lucha por el agua para la región, a pesar de que existen regulaciones claras sobre donde, como, cuando, está permitido regar, todas las instrucciones están ancladas en el plan hidrológico nacional que costo 7 años de trabajo a los agricultores, ayuntamientos y ONG.
El parlamento de Andalucía cuando aprobó en diciembre de 2014 el plan de la corona forestal, la hoja de ruta, se menciona que se tiene que acabar con las plantaciones ilegales, así los ciudadanos esperan que realmente ocurra.
Desde hace 30 años la agricultura en España ha evolucionado, el entorno ha cambiado, la superficie y no hay una gobernanza local, muchas veces los ayuntamientos, las autoridades locales permiten que se produzca esta problemática, una burbuja que tarde o temprano va a explotar sin el permiso de la agricultura intensiva.
En el entorno de Doñana se necesita agua y sobre todo para las plantaciones de las fresas, una tercera parte de las fresas que se consumen proceden del sur de Sevilla, más de 80 mil personas viven del cultivo de la fresa, entre ellas muchos pequeños agricultores y sus familias, por eso a menudo se ve como traidores a los ecologistas de la zona.
En Doñana se estima que hay más de mil pozos ilegales, eso lo hace muy llamativa ya que en una zona forestal un kilómetro cuadrado se encuentran 60 pozos. Estos pozos lo que hacen es tomar agua del acuífero y le están quitando el agua a los arroyos de la región.
Los más llamativo de todo esto es que las fincas que utilizan esta agua están lejos de donde está el pozo ilegal, las fincas pueden encontrarse a 5, 6,7 kilómetros, por lo cual se lanza una tubería de agua hasta la finca y hay veces en las que incluso hay kilómetros de cables eléctricos por medio de zonas forestales sin ningún tipo de permiso y ni seguridad por lo cual se crea un enorme riesgo de incendio.
Se lucha contra esta situación desde hace 10 años, para los habitantes de la zona ven esto como una vergüenza, hay veces que es difícil llegar a las finca porque las personas persiguen los cables eléctricos pero no llegan a lo que buscan ya que las tuberías aparecen, desaparecen y así se sigue, por lo cual se vuelve complicado hacia donde va.
Por ley no deben de existir balsas de riego, en las cuales se concentra el agua que se extrae del acuífero y se va creando como una tipo laguna o presa, toda esa agua que se acumula se manda directamente a las plantaciones mediante más tuberías, son 14 pozos los que se encargan de alimentar de agua a la balsa.
Este tipo de casos son por los que más se ha luchado y esto es insostenible e ilegal, las autoridades deben de dar un paso adelante para terminar con este delito, lo piden los ciudadanos de la zona y la comisión Europea, se debe de crear un procedimiento de infracción, el gobierno de España se sienta en el tribunal Europeo de justicia por el caso de Doñana.
Monocultivos por doquier, no solo en Doñana, la sedienta industria agrícola transforma a paso agigantadas el paisaje de Andalucía, sin embargo encontrar agua subterránea es un juego de azar, la empresa de un ciudadano marcha bien, el precio de una perforación de prueba para encontrar agua ronda los 2 mil euros, una inversión de resultado incierto para los clientes ya se suman muchas horas de espera para obtener el permiso del Organismo de Cuenca.
Lo que no puede ser es que el agricultor le presente un proyecto y que la administración encargada de los permisos se tarde 9 meses responder y la confederación te responda igual, otros 9 meses de espera, no se puede trabajar con esta lentitud, lo que necesita el agricultor es regar y si no lo hace su producto se pierde y si pierde su producto se puede ir a la quiebra.
Lo que pasa también es que el agricultor muchas veces por querer ahorrar paga a alguien para que le encuentre agua y no obtiene nada, de igual forma pierde, entonces lo que se hace es tapar el agujero y no tiene pozo, por eso con frecuencia se perfora sin permiso oficial, incluso sin haber presentado una solicitud, a los costos de la perforación se le agregan mil euros por la solicitud y la prospección geológica, la crisis del clima está afectando también a los olivos , a la gente le preocupa cada vez más los periodos de sequias ya que cada vez son más largos.
La gente se tiene que arriesgar a perforar de forma ilegal ya que si no la cosecha se pierde y pierden miles de euros, esta es la realidad de lo que se vive en las fincas agrícolas, los terrenos no los adecuados para buscar agua, la agricultura es lo que más pide agua en el país, el sur de Sevilla depende 100% de la agricultura.
La crisis financiera ha afectado mucho a España donde la agricultura es uno de los pocos sectores estables pero el crecimiento ha llegado a sus límites, ahora más que nunca es necesario ahorrar agua con maneras sostenibles, en España existe una finca certificada por unión Europea por utilizar el riego de agua de manera sostenible mediante un sistema innovador.
Este es un claro ejemplo que demuestra de que el cambio es posible en el uso del agua para regar las fincas agrícolas, los consumidores son de gran importancia ya que ellos son los que deciden que producto comprar y ahora los consumidores lo que hacen es preguntar de donde proviene la fruta y si el procedimiento fue el adecuado para cosechar, el consumidor de España tiene el derecho de investigar si es que así lo quiere el saber de qué finca proviene la fresa mediante un análisis con los mapas de la federación y ya cuando tenga el resultado, tomar la decisión de comprar o no en ese súper mercado.

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