Álamo, ver.- Mordido presuntamente por una víbora coralillo, un estudiante de la Escuela Secundaria Técnica Industrial (ETI) número 56 de Alazán estuvo a punto de perder la vida la tarde-noche del jueves, de no ser porque sus propios compañeros con los que jugaba alertaron de la situación y pronto fue ingresado al Hospital de la Comunidad de Cerro Azul.

El ataque del reptil sucedió alrededor de las 18:30 horas en el campo de futbol de la localidad Horcones, cuando Marlón Domínguez Álvarez, de 12 años, jugaba en compañía de otros jóvenes del lugar, hasta que al estar cerca de la portería sintió dolor fuerte en una de sus piernas y cayó al suelo.

Fueron sus propios compañeros de juego quienes lo cargaron y llevaron a su domicilio, cercano al campo deportivo, por lo que sus familiares lo trasladaron de inmediato a un médico en Potrero del Llano, de donde luego lo condujeron al nosocomio cerroazulense debido a la gravedad que presentaba.

Ya en el hospital fue necesario realizar pruebas de laboratorio para determinar qué tipo de veneno había ingresado a su torrente sanguíneo, pues hasta entonces no se sabía qué tipo de animal lo había atacado y por ende se desconocía cuál antídoto le tenía que ser aplicado.

Por fortuna, una vez atendido, el paciente se recuperó favorablemente y durante la noche habría sido dado de alta, aunque este viernes por la mañana seguía delicado pero estable; reportaron sus familiares.

Cabe destacar que en la rápida atención que recibió Marlón tuvo importante participación personal de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) que también coadyuvo en el servicio.

 

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Por ALF