En su ambición por ser una ficha para la gubernatura, el diputado, presidente de la Jucopo, pacta con la escoria del priismo.
XALAPA, VER. — El diputado presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Esteban Bautista Hernández, mancha sus banderas de izquierda al dejarse cobijar abiertamente por un polémico grupo de empresarios y exfuncionarios de la era duartista, quienes le organizaron un masivo evento de acarreo y reparto de dádivas a través de una fundación fantasma.
Este descarado acercamiento con los artífices del saqueo en el estado evidencia que el líder del Congreso de Veracruz está dispuesto a revivir las peores prácticas del priismo más rancio con tal de consolidar sus intereses políticos.
La muestra más clara de esta alianza quedó al descubierto en dicho evento, diseñado exclusivamente para simular un respaldo social que el legislador no tiene.
Utilizando la necesidad de la gente como carne de cañón, este grupo de empresarios movilizó a contingentes de personas acarreadas para utilizarlas como escenografía viviente en una fundación civil que permanece en la total inopia, pero que aparece mágicamente cada que el hambre política y las aspiraciones de Esteban Bautista lo ameritan; ahí, en medio de la retórica del cambio, se repartieron migajas y recursos para asegurar los aplausos.
Resulta inadmisible que el líder de la Jucopo busque el amparo de empresarios que amasaron fortunas y gozaron de absoluta impunidad durante el sexenio de Javier Duarte de Ochoa, sumando a este sospechoso entramado a exfuncionarios que cargan con serios señalamientos de malos manejos financieros en las dependencias que encabezaron.
Estos compromisos en lo oscurito demuestran una total incongruencia con el movimiento que Bautista dice representar, pactando con los mismos personajes que hundieron a Veracruz en la quiebra y la corrupción.
En este escenario de pura conveniencia política no camina solo, pues a la pasarela de complicidades se ha sumado la diputada local por Poza Rica, Laura Mejía, quien vuelve a dar muestras de su camaleonismo político al aliarse nuevamente con expriistas sin el menor pudor ni respeto por los ciudadanos que votaron por una opción distinta.
Con esto, queda claro que para ambos legisladores la ideología es lo de menos cuando se trata de asegurar posiciones de poder y tejer redes de supervivencia con el viejo régimen.
Ante este panorama, la pregunta que salta a la vista de la ciudadanía y de la militancia es si el diputado Esteban Bautista está dispuesto a renunciar por completo a sus principios de izquierda en afán de su ambición por ser gobernador, una aspiración que ya ha dejado deslizar entre varios medios de comunicación.
Si para alcanzar la candidatura el precio a pagar es aliarse con el duartismo y validar sus fundaciones clientelares, el presidente de la Jucopo parece haber firmado ya ese pacto, dejando el proyecto de transformación local en una simple simulación.
