ESTAFAN A ‘SUGAR DADDY’

Trae encima cobros de Elektra, por un mal amor que resultó en una estafa maestra.

POZA RICA, VER.- Un humilde y solitario adulto mayor acudió, con el alma rota y el bolsillo vacío, a las instalaciones de este periódico para hacer una denuncia pública que hiela la sangre. Víctima de una perversa red de engaños y manipulación emocional tejida en el inframundo de las redes sociales, este varón de la tercera edad reveló —entre lágrimas contenidas— cómo una supuesta “novia de internet” terminó siendo un depredador cibernético que le arrebató su dignidad, su dinero y un celular de ultralujo, dejándolo con una deuda que lo asfixiará por un año.

El desgarrador relato comenzó con un contacto, aparentemente inocente, en una plataforma digital que, como un veneno silencioso, escaló a mensajes de WhatsApp. Bajo la promesa, que resultó ser un engaño cruel, de una relación formal y llena de amor, una mujer —cuyo verdadero rostro es un misterio que la fiscalía debe revelar—, utilizando las tácticas más viles de manipulación psicológica, convenció a su víctima de realizar múltiples y constantes depósitos bancarios. La excusa: “mi amor, necesito dinero para los pasajes y mis gastos para poder estar contigo”.

¡LA ESPERA FUE UNA TORTURA Y EL AMOR… UNA MENTIRA TRÁGICA!

El denunciante detalló, con voz entrecortada, cómo la presunta estafadora lo mantenía enganchado enviándole videos y mensajes llenos de mentiras románticas, todo para ganar una confianza que traicionaría sin piedad; el clímax del dolor llegó cuando, tras haber sudado sangre para enviarle cerca de 10 mil pesos, la mujer jamás puso un pie en la central camionera, donde el pobre hombre, con el corazón lleno de esperanza, la esperaba como un novio ilusionado. ¡El amor no existe en internet, solo la codicia y el engaño!

Pero el robo no terminó ahí. ¡La maldad de esta mujer no tiene límites! Engañó al abuelo para que comprara un iPhone de reciente modelo, un dispositivo de ultralujo, a través de la tienda Elektra; el equipo, un símbolo de amor que se convirtió en una condena económica, fue enviado (por instrucciones directas de la supuesta novia) a un domicilio en la lejana ciudad de Matamoros, Tamaulipas, sin que el afectado volviera a tener noticias del paradero del teléfono o de la mujer. ¡Lo despojaron de todo!

El dolor y la impotencia lo llevaron a dar parte a la policía cibernética, misma que, al analizar el número de teléfono, le revelaron una verdad espeluznante: ese mismo número ya había sido reportado por otro usuario de edad avanzada. ¡Es su modus operandi de pesadilla! Estas víboras se aprovechan de la soledad y la vulnerabilidad de los varones de esa edad, a quienes consideran presas fáciles de engañar y desvalijar.

¡A PAGAR EL CELULAR CON SUDOR Y DEUDA!

Con la miserable deuda de más de 30 mil pesos del iPhone colgando sobre su cabeza, el afectado mostró —con la mano temblorosa— el recibo de la compra, pues ahora se enfrenta a la cruda realidad de tener que pagar ese dispositivo, que jamás vio, a 12 largos y dolorosos meses, o quedarse con una deuda asfixiante que lo perseguirá por el resto de su vida. ¡Ni amor, ni dinero, ni celular… solo dolor y deuda!

¡LA LEY DEBE HACERSE SENTIR!

Ante este evidente y cruel engaño, el adulto mayor manifestó que interpondrá una denuncia formal ante las autoridades ministeriales. El objetivo es que la fiscalía inicie las investigaciones correspondientes para rastrear:

• Los números telefónicos desde donde se emitieron los mensajes y videos, una trampa de amor mortal.

• La dirección de entrega en Matamoros vinculada, guarida de la o los estafadores.

• Los titulares de las cuentas bancarias donde se realizaron los depósitos, para que caiga todo el peso de la ley sobre dichos delincuentes.

Por lo anterior, el afectado (con el corazón en la mano) hizo un llamado de alerta a toda la ciudadanía, especialmente a personas de su misma edad, para extremar precauciones al establecer vínculos afectivos con desconocidos en internet. ¡No se dejen engañar! Estas historias de “amor” a primera vista en internet casi siempre terminan de la misma manera: con un dolor profundo y una billetera vacía. ¡La única relación real es la de tu sudor con tu trabajo, no la de una mujer misteriosa en una pantalla!